Esperemos que los políticos hagan lo correcto…

una vez hayan agotado todas las demás posibilidades” Winston Churchill

Una de las cosas que más me está llamando la atención de esta crisis, es la cantidad ingente de gente que protesta contra todo aquello que se mueve, pero la poca cantidad de soluciones que somos capaces de proponer. Ya es mala suerte que toda la gente que sabe cómo hay que gobernar el país, esté ocupada conduciendo taxis o cortando el pelo. Y además cambiamos de caballo a toda velocidad, y un día pedimos austeridad y al otro nos quejamos si la hay. Lo único que muestra es lo complicado que está salir de esta historia, y que cada vez que hay un plan, tenemos efectos secundarios negativos a los dos días. Aquí, en nuestra primera carta del año, ya comentábamos lo que iba a suceder con el PIB, tras las medidas implementadas por el gobierno en la última semana de diciembre, simplemente restando la reducción de gasto público y el efecto sobre el consumo de la subida de impuestos. El recibo de la nómina actual tiene más deducciones que una historia de Sherlock Holmes, y desde que inventaron el vídeo, da pena ver lo que decían los políticos hace seis meses (no subida de impuestos, la subida del IVA atenta contra el consumo y es injusto) y lo que dicen ahora. Claro que oír al presidente de la Junta de Andalucía decir que comienzan un proyecto nuevo, después de estar treinta años en la poltrona, también merece un premio importante en el festival del humor. A lo mejor somos muy inmaduros para que nuestros gobernantes nos digan la verdad, pero a un servidor se le hincha el esternocleidomastoideo. El común de los mortales prefiere agarrarse al clavo del que le promete menos dolor, aunque sus propuestas pertenezcan más al campo de los sueños que a la realidad. La solución de los gobiernos a cualquier problema, acostumbra a ser por lo menos tan mala como el problema, pero en estos momentos yo creo que no saben ni por dónde salir.

Es muy curiosa la lucha entre los representantes de la escuela austriaca y los seguidores de Mr. Keynes, pero yo, leyendo a ambos, no soy capaz de decir quién es el poseedor de la verdad, y basarnos simplemente en la experiencia de la Gran Depresión me parece un argumento  bastante débil, porque para ser un único caso las interpretaciones de cómo se solucionó son muy diversas. Tras la Gran Depresión del 29, la mayoría de los países adoptaron una u otra combinación de impagos de deuda, depreciación monetaria, aranceles proteccionistas, cupos y prohibiciones de importaciones, monopolios de importación y primas a la exportación. Entre 1929 y 1933 quebraron 15.000 bancos americanos, dos tercios del total, lo que redujo la oferta monetaria. La diferencia con la actualidad (ahora la pena va por barrios y países) es que subieron atrozmente los tipos de interés (es lo que Bernanke en USA y Mervyn King en UK han intentado evitar, comprando deuda y llevando los tipos de intervención a 0). Sin embargo, los gobiernos parlamentarios que siguieron las ideas de Keynes lograron como mucho recuperaciones débiles (como las que hemos visto en los últimos tres años) y el paro, lamentablemente, sólo disminuyó cuando los gobiernos autoritarios adoptaron planes de expansión industrial y de rearme. Alemania pasó de 6.000.000 de desempleados a finales de los años 20, a sólo 100.000 en 1939, cuando en Estados Unidos la cifra de paro en 1938 era todavía del 12.5%.

En Alemania se utilizaba el incremento del gasto público para activar la demanda agregada. Utilizaba gente para trabajar en industria pesada, infraestructuras y armamento, y financió el proceso mediante el ahorro forzoso. No había consumo, básicamente porque no había cosas que comprar; el dinero se metía en los bancos y éstos financiaban al Estado. Lo bueno que tienen las depresiones es que estimulan el genio dormido de la gente; así, Hugo Boss que se había arruinado en los años 20, diseñó unos uniformes negros de lo más vistoso para vestir a un grupo de amigos que se reunían los sábados para tomar cervezas y que se conocían con el simple nombre de la SS y construyó un imperio que todavía perdura.

A lo largo de la semana hemos conocido nuevos datos económicos, que en su mayoría corroboran la fuerte desaceleración, resaltando el que para mí es el principal problema de las economías, la creación de empleo. Y revela otro dato, y es que Alemania no es una isla en Europa, y se está viendo ya afectada por la debacle del resto de Europa (yo creo que el diferencial tan grande en Bolsa con el resto de Europa se va a cerrar bastante). En Estados Unidos tenemos una paradoja que los que manejan los hilos de las marionetas utilizan de forma casi mágica: si los datos salen buenos, felices, compras generalizadas; si salen malos, felices, compras generalizadas, porque ¡huy, huy! Que viene la FED de rebajas. Con esta política, tienen adormecidos a los partícipes que piensan que no tienen riesgo de caídas, o cuando menos, que tendrá mejor comportamiento que el resto del mundo. Conocimos los datos del PIB americano del primer trimestre: creció en 142 billones de dólares; con un crecimiento de la deuda en el mismo período de 359 billones de dólares…

Vayamos con España. Técnicamente, de momento se está sujetando muy bien en la zona de los mínimos de 2009, y ha dejado de perder en diferencial con el resto de Europa. Las posiciones cortas son muy grandes, y dado lo estrecho del mercado es una buena zona para cerrar por lo menos parte de ellas. El tema de Iberoamérica sigue con sus problemas de nacionalizaciones, y esta semana le ha tocado a Red Eléctrica con su transportadora de electricidad boliviana. A mí me hace mucha gracia oír a los políticos de allí arengando a las masas, intentado recuperar los tiempos bucólicos de Simón Bolívar. Si alguno de ellos se entretuviera en leer una biografía del mismo se daría de bruces con la realidad. Bolívar, cuando inició su movimiento de Independencia, sólo concedía derechos de voto a los propietarios de tierra (en todo lo que era la actual Colombia, Ecuador y Venezuela no llegaban a 10.000) y sólo concedió ciertos derechos a las minorías indias y negras, cuando vio que en su ejército había menos gente que en un partido del Getafe por las mañanas. En su Manifiesto de Cartagena, donde expone los principios de lo que debería ser el nuevo país expone “porque nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos, porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano”. En definitiva, lo que sigue siendo 200 años después el “yo lo hago por vosotros”, y mientras tanto, en su testamento repartió 48.500 hectáreas entre sus descendientes. En las acciones españolas, este efecto se sigue haciendo notar en las empresas con intereses en la zona, y Telefónica también se está viendo afectada, mientras que empresas con fuertes caídas como Repsol e Iberdrola siguen en la UVI. Sorprendente la actitud de Repsol, que en el punto 10 de su Asamblea, ha pedido a la Junta de accionistas autorización para que el consejo pueda realizar una ampliación de capital para cubrir el dividendo del 2011. Más “trilerismo” financiero, eso sí, con beneficio para las arcas públicas que cobrarán el 27% del mismo.

Sobre los mercados en general, entramos en un período crítico como es el mes de Mayo (porque se acaba la Liga y no tenemos distracciones de la realidad) y la sobreventa que tienen los mercados, se está neutralizando con movimientos planos en Europa, lo que no es buena señal. Nuevos mínimos de los bonos alemanes, y mantenimiento en la zona alta de los diferenciales de los periféricos, a pesar de la nueva cantinela depreciatoria de las agencias de calificación. Estas que tenían triples Aes en toda la mierda hace cuatro años, ahora le dicen a Ringo Star, como comentaba alguien atinadamente el otro día, que los Beatles se han separado. Pero vamos a ver, ¿algo que cotiza a 420 puntos básicos con Alemania, qué significa que sea BBB?, porque esa calificación hacía que estuvieran los bonos a alrededor de 120 puntos básicos antes de la crisis. Es el problema de transmitir la información a través de las líneas de Orange. La felicidad, en realidad, no es nada más que salud y mala memoria.

En conclusión, en nuestra opinión en España sólo vemos valor en cédulas hipotecarias (claramente mejores que la deuda pública), creemos que en Bolsa direccional puede tener peligro, pero que en spread empezaríamos a comprar frente a Alemania. La gente nos pregunta por países donde estar, y para nosotros el más seguro puede ser Canadá: superávit en la balanza de pagos, materias primas y tan legal que incluso los travestis son mujeres.

Buena semana

Julio López Díaz

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