Lincoln indultó a más de 800 condenados a muerte

Abraham Lincoln (siento repetirme con el personaje pero he acabado hace poco una biografía suya) indultó a más de 800 condenados a muerte por haber desertado del ejército. Uno de los afortunados fue un muchacho que abandonó sus obligaciones para casarse con su novia. Al conocer el motivo, Lincoln no sólo firmó el indulto, sino que apostilló “Espero que sea muy feliz y que nunca me reproche el haberle salvado la vida”.

Pues dos años después de que Europa hubiera salvado a Grecia del desastre, la patria de Ulises se está planteando si no hubiera sido mejor haberse ido con el sirtaki a otra parte. La situación se está volviendo cada vez más compleja y la gente se está poniendo realmente de los nervios por el efecto colateral que puede tener para España, y sobre todo en sus depósitos bancarios. Nosotros, por si acaso, y haciendo gala de un gran sentido de la oportunidad, vamos a pedir a la CNMV el cambio de nombre de nuestro fondo, que pasará a llamarse DeutscheAttitude Opportunities, en el que obviamente mantendremos nuestras comisiones de gestión, pero lo llenaremos de bonos alemanes a tipos negativos, que es lo que se lleva ahora.

Llevamos una semana tirándonos entre nosotros (el equipo de Attitude) todas las posibilidades que conllevaría una salida del euro de Grecia, y desde luego la imaginación truculenta de algún gestor deja por los suelos al guionista de Viernes 13. Las conclusiones son tan nefastas, que lo único que nos hace pensar es que es imposible que se den. La gente está hablando de abrir cuentas en el extranjero para evitar el corralito, pero incluso de esa forma, se podría establecer un impuesto a posteriori a las salidas de capital para evitar ese beneficio. En mi opinión, en el caso improbable de que se dé la salida de Grecia, lo que debería hacerse es, por parte del BCE, garantizar todos los depósitos bancarios y realizar una emisión de dinero que dejaría en charco el paso de Moisés en el Mar Rojo. Las consecuencias para Grecia serían también terribles, con un empobrecimiento brutal de la población y con una factura energética imposible de asumir. Cuando hablan de mejora de la competitividad y de las exportaciones, me entra la duda de qué productos maneja Grecia, y el abaratamiento del turismo que sí podría ser una salida, no creo que se reactivara hasta que no haya una garantía de seguridad clara (los alemanes han reducido un 30% las reservas de plazas hoteleras en Grecia para este verano). Con lo cual, el escenario central que deberíamos manejar es que los griegos no son Argentina (no tienen materias primas) y no se darán un tiro en el pie. Una segunda posibilidad que también nos ha surgido es si otra solución extrema es la salida de Alemania del euro, en lugar de los demás países. En ese caso, tendríamos una emisión del nuevo BCE de dinero a mansalva, una depreciación del euro ex – Alemania, y se dejaría a Alemania como acreedora en una moneda que ya no es la suya, con unos socios principales con menos capacidad de comprar sus tecnológicos productos y, una vez ya revaluada su moneda, con menores posibilidades de financiarse a tipos 0.

Otra noticia jugosa de la semana ha sido la salida a bolsa de Facebook. Subida primero de rango de precios, luego del número de acciones a colocar; anuncio de General Motors quitándole 10 millones de euros en publicidad porque dicen que sus anuncios en la red social tienen impacto nulo, y a esto se une la incapacidad de tramitar órdenes por parte del mercado Nasdaq. Sólo les faltó que mi suegra estuviera de viaje por Nueva York…

Como no quiero hablar sólo del panorama triste de los mercados, hoy les voy a contar dos anécdotas, para que sepan cómo se “manejan” las OPV, y cómo los inversores pardillos duran menos que una reforma financiera en España. La primera fue la OPV de Adolfo Domínguez. Para los que no se acuerden, el modisto gallego se hizo famoso por los trajes suyos que vestía Don Johnson en Corrupción en Miami. La oferta de títulos venía con un importante calentón y el tramo minorista estuvo sobrecubierto 182 veces, siendo el precio de colocación 3.007 pesetas, y ahora viene lo bueno, el primer precio cruzado fue 7.000 pesetas. ¿A qué se debió esto? Por una parte, el colocador-asegurador listillo de siempre, puso una orden de compra a 7.000 pesetas por tropecientos mil títulos, calentando más a la gente que Nadiuska en Perpiñán (toque vintage). Y luego la apoteosis con Paco Martínez Soria. La gente se pone como loca a vender a ese precio, el asegurador intenta quitar la orden de compra y el terminal se colapsa, llamada al encargado de la Bolsa de Madrid con sudores fríos para que anule la subasta de precios; el responsable de contratación de la Bolsa no se pone al teléfono porque le han llamado en plena ingestión de chocolate con picatostes en un bar de Antonio Maura, y apertura de mercado a 7.000. ¿Quién fue el afortunado de vender a 7.000? Entre otros yo, que había hecho un exhaustivo examen de la compañía y me daba ese precio como lugar de venta (risas de fondo) y otros intermediarios financieros que pudieron meter la orden de venta por orden alfabético (me entraron ganas de ponerle a mi niño el nombre de Abelardo para futuras ocasiones). El precio, cómo no llegó, en los siguientes días hasta las 4.750 pesetas con varios días de limit down. Nunca pude saber el nombre del dichoso funcionario para poder volverle a invitar a un sol y sombra.

Otro ejemplo. La salida a bolsa en el año 2000 de la mayor empresa de Internet europea, la holandesa World on Line. La salida a bolsa se hizo el 17 de marzo, una vez que ya el Nasdaq había hecho su máximo histórico, y tras las salidas triunfales a Bolsa de Terra en España y Tiscali en Italia. La colocación era enorme y se realizó a 43 euros. Por aquel entonces, existía un mercado gris en el que se negociaban los títulos que iban a salir en bolsa los días anteriores  a la fecha de emisión, y la cotización estaba en el entorno de los 100 euros. El día de la apertura el primer precio fue de ya sólo 50 euros, y ese mismo día acabó a 43 euros, precio de salida (les suena, ¿verdad?). Yo pude quitarme la mitad de las acciones que nos habían dado a 49 euros , reservándome la otra mitad. Al día siguiente, estando en Londres en las oficinas de uno de los bancos colocadores, el bróker que nos había dado la colocación me advirtió que había algo raro y que me saliera del valor. El valor empezó a caer de forma dramática. Entonces salió a la luz que Nina Brink, fundadora de la compañía, había vendido a un banco americano regentado por unos hermanos (R.I.P.) 10 millones de títulos a… 6 euros. Un mes más tarde a la colocación, la acción había caído hasta los 13.2 euros y las demandas por parte de inversores habían subido por encima de las 20.000. Avaricia y miedo.

NADIE (bueno, un 99% de la gente) analiza bien una salida a Bolsa, y sólo se juega con los niveles de sobredemanda que manejan los brokers colocadores, que hacían que a su vez que los inversores subieran el volumen de sus peticiones para no quedarse cortos en la asignación de las nuevas acciones.

Sobre el mercado. Pues que se está complicando de forma terrible y estamos en modus pánico, con reducción de volúmenes y aumento de la volatilidad. La opción digital que se plantea con el caso griego mantiene a los índices bursátiles en los mínimos del año. A la vez, estamos viendo caídas importantes en las bolsas emergentes acompañadas de depreciaciones de sus monedas (salida de fondos). Hemos visto al real brasileño romper la barrera de 2 con el dólar, nuevo mínimo de cuatro años de la rupia de la India, y salidas importantes de Rusia (estimadas en 42.000 millones de dólares). Salvo que estén preparando una oferta por Falcao, no indica nada bueno, y la gente está realmente asustada. Nosotros pensábamos la semana pasada que había que empezar a ver la posibilidad de compras, pero que le faltaba un poco de caída al S&P. La segunda parte la hemos acertado, pero la primera de momento no ha dado sus frutos. El índice americano ha alcanzado los niveles cercanos de soporte (media de 200 sesiones, 38.2% de retroceso de Fibonacci, y máximos otoñales anteriores). Sigo pensando que van a aguantar estos niveles, y que de momento los días de pánico se puede comprar algo, pero el escenario griego puede hacer saltar los mercados por los aires. Nos pondríamos un stop en niveles de 6100 de Alemania, 6300 de España y 1270 de USA. Hace 40 años, yo lo sabía todo. Ahora, no sé nada. La educación es un progresivo descubrimiento de la propia ignorancia.

Imaginar de forma deliberada circunstancias y escenarios alternativos que pueden dar al traste con nuestros deseos, es la mejor forma de no confundir nuestras esperanzas con la realidad. Yo antes me reía, pero ahora estoy empezando a estudiar el maya…

Buena semana.

Julio López Díaz, 24 de mayo de 2012

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