El primer Barón Rothschild

El primer Barón Rothschild, patriarca de la famosa dinastía banquera inglesa, tomó una vez una calesa-taxi, dándole al conductor lo que él pensaba una buena propina.

“Señor, su hijo siempre me da una propina mejor que ésta” dijo el conductor, mientras miraba las monedas en su mano.

“Estoy seguro que es así”-contestó el barón- “como puede ver , mi hijo tiene un padre rico y yo no”.

Supongo que esta sensación es la que hemos tenido todos nosotros con nuestros hijos, y nuestros abuelos con nuestros padres, y así hasta llegar a Adán y Eva; la sensación de que los hijos siempre lo han tenido más fácil que los padres. Seguramente, sin embargo, seamos la primera generación que esté cambiando de opinión, y piense que nuestros hijos lo van a pasar peor que nosotros. ¡Ojalá nos equivoquemos¡

Los datos más relevantes que se han publicado esta semana, en mi opinión, han sido los de endeudamiento del Estado. Saben que el objetivo para final de año del déficit del total de las Administraciones Públicas, es del 5.4% del PIB, y el de la Administración Central del 3.5% del PIB. Con las cifras publicadas hasta mayo, el déficit de la Administración Central  ha alcanzado ya el 3.41% del PIB, con una bajada de los ingresos previstos del 4.2% y una subida de los gastos del 11.7%. De éstos, los gastos financieros (los intereses de la deuda) han subido un 32% y sorprendentemente, los gastos de personal un 1.28%. O sea, que a pesar de la subida brutal del IRPF y otros impuestos, se recauda menos. Y no sólo eso, sino que la capacidad de reducir gastos ha sido ínfima. No me extraña que la tantas veces denostada Merkel (yo también lo he hecho en numerosas ocasiones) no se fie un pelo de nosotros, y apriete todo lo que pueda antes de desembolsar la guita. Aquí en lo único que se han apretado los machos, ha sido en la partida de inversiones públicas, donde se ha reducido en un 36%, por un importe de 1.941 millones de euros. Claro, que si lo comparamos con los 11.555 millones de euros que se han pagado sólo en intereses… Total que reducimos sólo en aquellas cosas que nos darían rendimientos futuros con lo cual ya sabemos, hacemos un pan con unas tortas.

Lo peor, es que en las previsiones de nuevas medidas que puede tomar el Gobierno, todas ellas vuelven a centrarse en la parte de ingresos (subida del IVA, eliminación de la deducción por vivienda, céntimo verde) y no en la de reducción del aparato administrativo. Básicamente seguimos quitando renta a Pepe Pérez para mantener una estructura totalmente sobredimensionada e ineficiente, y duplicada en la mayoría de los casos. Además, el  problema español es mucho más grave que el italiano o el francés, con los que intentamos compararnos a veces para escurrir el bulto. El problema que tenemos es que nosotros debemos el 90% de nuestro PIB a acreedores extranjeros, mientras que Francia e Italia, a pesar de tener una deuda pública sobre PIB mayor, sin embargo deben menos de un 20% a inversores foráneos, con lo cual tienen mucha mayor capacidad de financiación.

Más a más. Mucho de ese dinero para el que pedimos financiación, está yendo al sector financiero para tapar agujeros, ni siquiera para generar nueva actividad. Sólo voy a darles un dato, en USA desde el inicio de la crisis se han liquidado más de 400 bancos (3 la semana pasada) sin que pase nada. Otro banco sano, paga por los depósitos de los clientes y por la cartera de préstamos y ya está (lo demás es ajuste fino). La semana pasada, sin ir más lejos, mientras me daba un paseo por Diego de León, desde Serrano hasta General Díaz Porlier, conté 18 sucursales bancarias (incluso dos entidades tenían 2). ¡Ya está bien de dedicar recursos a actividades sobredimensionadas!

Tema de las preferentes. Aquí ya saben mi opinión (y con ella no gano amigos). Me parece terrorífico que el presidente del gobierno siguiera defendiendo ayer la posible conversión de acciones preferentes por depósitos (luego Bruselas ya dijo que nones) lo que me hace pensar, que no sólo gente que no supiera firmar no entiende el producto. Aquí sólo caben dos extremos: uno, que se engañara a los clientes (en cuyo caso habría que ver, a los integrantes de los consejos de administración de las entidades colocadoras, cómo les sientan los trajes a rayas horizontales) y dos, que la gente compre duros a peseta y luego se escandalice. En ambos casos, lo que no puede ser es que paguen como siempre los contribuyentes, o la gente que analizando los riesgos de la inversión, no acudió al reclamo multimillonario del 7%. El principal problema de nuestro país sigue siendo que nadie pague por todos los perjuicios cometidos. Cuando uno pierde la esperanza de la justicia, se convierte en reaccionario, y sólo hay que mirar a las últimas elecciones helenas. Lo malo de mucha gente, no es una falta de ideas, sino un exceso de confianza en las pocas que tienen. Cuando se mezcla la economía con la política producen los esperpentos que estamos viendo a lo largo de estos cuatro últimos años. Los dos partidos mayoritarios de este país, esgrimen la moral cuando están en la oposición, y la política cuando han conseguido el poder.

Esta semana tenemos depositadas nuestras esperanzas en la Cumbre de Jefes de Estado. En teoría, se fijarán las condiciones en las que España recibirá la ayuda bancaria (tipo de interés, plazo  de amortización y período de carencia) y la verdad, no creo que se avance mucho más. El lunes tendremos nueva decepción y el martes, volveremos a intentar la búsqueda del Grial, esta vez con la reunión del BCE. Y mientras tanto, Alemania haciendo declaraciones con cada vez más noes a todo lo que se le pida. Me recuerda a la historia del enfermo receloso que preguntaba intranquilo al médico, “usted me asegura que todo irá bien, pero ¿qué pasa si se equivoca? – ah, no se preocupe, si sale mal , usted no se va a enterar”.

La Bolsa, mientras tanto, sigue comportándose con su lógica, pero esa lógica tan especial, que tiene poco que ver con lo que piensa el hombre de la calle. Es caprichosa como las mujeres guapas o el tiempo, se maquilla para atraer a los incautos, y luego les da la espalda cuando menos se lo esperan. En la Bolsa, sólo existe una verdad, que es oferta y demanda. Y en el último mes, cuando el nivel de hastío sobre España ha llegado a niveles absolutamente extremos, nos encontramos con uno de esos casos curiosos, en los que a pesar de las malas noticias, el mercado de acciones sube. ¿Por qué?  ¿Porque vamos a salir del atolladero? pues no. Simplemente porque hay muy pocos jugadores, y muchos de ellos están extraordinariamente cortos de títulos españoles contra estar comprados de otras acciones europeas, por ejemplo, y cuando la actividad se empieza a deteriorar en todo el mundo y no sólo en España como se pensaba hasta ahora, pues cierran sus posiciones vendidas en España y a la vez venden las que tenían compradas. De ahí, el 11% que le ha metido el Ibex al Dax alemán en este mes, a pesar de alcanzar nuevos máximos la prima de riesgo. Nosotros seguimos prefiriendo las acciones a la renta fija española. Nos sigue sorprendiendo la fortaleza de la bolsa americana, a pesar de la multitud de malos datos económicos que hemos tenido. Veremos como viene la temporada de resultados que empieza en Julio. Lo que si se está deteriorando son las bolsas emergentes. Recomendamos evitarlas, mientras siga cayendo el precio de las commodities.

En fin, me despido con la inscripción que vi una vez en un restaurante alemán “Tenemos plena confianza en Dios, los demás paguen al contado”

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