La especulación ha existido siempre

La especulación ha existido siempre. Su historia es tan antigua como la humanidad, y se mueve de modo paralelo a ella. Ya existían especuladores antes de que naciera la Bolsa. Tras cada depresión bursátil, en la que el hombre acaba asqueado de las acciones y la Bolsa, vienen tiempos en que se olvidan todas las heridas del pasado y vuelve la atracción de los valores, que llaman a la gente como la luz a las polillas. Y si no lo hace ella por sí misma, la industria bursátil se encargará de ello. El primer especulador conocido de la historia pudo ser José, el hijo de Jacob, que amontonó commodities durante siete años para venderlas los siete años siguientes a un, suponemos, mucho mejor precio. Tales de Mileto se hizo rico con las almazaras de aceite al ser capaz de prever una gran cosecha de aceitunas y monopolizar los alquileres. Cicerón pensaba que el dinero era el sistema nervioso de la República, y estaba convencido de que la especulación constituía el motor de la formación de capital. Isaac Newton intentó la especulación bursátil sin éxito, hasta tal punto que acabó prohibiendo que la palabra Bolsa se pronunciara en su presencia. Voltaire, se pasaba horas hablando con su amante sobre acciones, valores y dinero. Especuló con terrenos y grano, pero como consiguió más fama fue como especulador de divisas. Durante una de las guerras del siglo XVIII, se fundó en Sajonia un banco que debía financiar las operaciones bélicas con la emisión de papel moneda. Después de la guerra, esos billetes perdieron el 40% de su valor (Bernanke sólo empezó a estudiar economía a partir del crash del 29). Sin embargo, Federico el Grande exigió que se retiraran mediante el pago del cien por cien de su valor en táleros de plata, todos  los billetes que se hallaran en poder de ciudadanos prusianos. Aquí lo de tener un ejército fuerte ayudaba a convencer, y Voltaire se hizo de oro, introduciendo en Prusia billetes que recogía en Sajonia. Obviamente ganó dinero porque no se lo intermedió Goldman Sachs.

Semana de transición en los mercados, con muy pocas noticias relevantes. Se está caracterizando por movimientos de poca relevancia,  y con una curiosa bajada importante de los niveles negociados de volatilidad. La apuesta del mercado es que no vamos a tener grandes movimientos durante el verano, y que la droga de las elecciones americanas de Noviembre lo tendrá narcotizado. El deterioro de la macroeconomía está siendo evidente a nivel mundial, pero las esperanzas de nuevas intervenciones de bancos centrales, atenúan estos problemas en las cotizaciones. El mercado está operando bajo esta lógica: cuanto peores datos, más suben las acciones, porque es “evidente” que algo tendrán que hacer… Nuestra opinión es que no hemos visto los bajos del año en Bolsa. La pauta que está siguiendo el mercado americano es extraordinariamente semejante a la del año pasado por esta época, y creemos que habrá cesiones hasta el 1250 por lo menos. Lo único que me escama, es que parece muy claro, y las crisis, lo que tienen, es que te pillan cuando no te lo esperas, no cuando hay mucha gente anticipándolas. Por encima del 1380 de S&P cerramos posición y nos dedicamos a la contemplación del cangrejo de río.

Ayer tuvo una comparecencia el chairman de la FED, Ben Bernanke, ante los senadores americanos. El mercado se quedó con la cantinela de que tienen todavía herramientas para implementar, en el caso de que sigan empeorando los datos económicos. No entró en el detalle de nombrarlas, pero el mercado sigue confiando en él, cual virgen en carnavales. Me asombró que comentara la falta de miedo ante una futura inflación, no porque yo no piense lo mismo, sino porque fuera tan explícito. Lo que no tiene desperdicio es la rueda de preguntas de los senadores. Nos quejamos de los nuestros, pero vaya ralea que hay en la, en teoría, primera potencia del mundo. Me quedo con la intervención de un senador llamado Chuck Summers. Tras llegar a comentar que la ”FED is the only game in town” se despidió con un ”póngase a trabajar” animándole a que le dé a la maquinita hasta que se disloque la muñeca. Si uno se pone a buscar la lista de “donantes” del Chuck Norris este, nos encontramos como principal benefactor de su campaña a Goldman Sachs con 509.000 dólares, le siguen Citigroup con 440.000 dólares, Morgan Stanley con 328.000, JP. Morgan con 313.000, Credit Suisse con 268.000 y así hasta 15 entidades financieras más, con un mínimo de 150.000 dólares. Seguimos en la edad de la inocencia, y las medidas estimulantes de la FED favorecen a los de siempre.

Después de cinco años de crisis, seguimos sin solucionar los problemas. USA ha tomado medidas, tanto  monetarias, como de más gasto público, sin que logren bajar el desempleo ni aumentar el crecimiento. Y en Europa las medidas de austeridad tampoco parecen ser la solución. El propio padre del monetarismo, Milton Friedman, ya dejó escrito que la política monetaria no es efectiva a largo plazo, aunque sí es poderosa  a corto plazo, como mitigadora de shocks. El problema es que el plazo de la crisis se va alargando, y no tenemos dudas de que los efectos de nuevas actuaciones cuantitativas, serán cada vez menos duraderos y efectivos. No se puede cambiar el mundo simplemente emitiendo más dinero, pues entonces la política económica sería una disciplina muy sencilla. Y más allá del efecto de subida en los activos financieros, pues no parece que haya un mayor efecto en la economía real. También Keynes decía que incurrir en gastos ad-eternum tampoco hacía magia.

El mundo está volviendo a cambiar poco a poco. Llevamos una década en la que hemos asistido al proceso denominado globalización, en el que teníamos unos países emergentes con costes laborales muy bajos, que atrajeron los capitales del primer mundo y que crecieron basándose en la exportación, y unos países desarrollados que no han parado de consumir basándose en un crecimiento de las deudas totalmente descontrolado. La tortilla se está dando la vuelta, y estamos contemplando como China comienza a afrontar importantes incrementos en los costes salariales, y que tiene que ir cambiando desde una economía exportadora y muy intensiva en inversión inmobiliaria y en infraestructuras, a una economía en el que el consumo interno sea más relevante. En los primeros seis meses del año, los salarios en China han crecido un 13% año a año, y superan en media ya a los salarios mejicanos, por ejemplo. La recesión europea está disminuyendo las exportaciones de los emergentes, a la vez que disminuyen los flujos financiadores de capital, debido a los problemas de los bancos europeos y americanos. Veremos cómo acaban estos países en un momento en el que la llegada de muchos líderes tipo Chavez, se enfrente a grandes gastos públicos y caídas del precio del petróleo. Veremos también qué pasa en Argentina (de momento libran porque el comienzo del invierno está siendo muy suave en las temperaturas) cuando no encuentran a ningún extranjero que sustituya como inversor a Repsol para realizar las prospecciones en Vaca Muerta, y tienen que importar gas natural.

Hemos tenido tiempo, a lo largo de la semana, para poder digerir las medidas aprobadas la semana pasada por el Gobierno, y no han conseguido más que incrementarme el cabreo. El número con el que nos tenemos que quedar, es que el intento de reducir el déficit vuelve a ser claramente desalentador en cuanto a su reparto, siendo alrededor de un 60% nuevos ingresos (para ellos, que no para el común de los mortales) y un 40% de reducción de gastos, siendo la principal partida la rebaja del sueldo de los funcionarios. Además con un vericueto legal, porque de la forma que lo han hecho no podrían, que es llevar la paga de navidad actual a un fondo de pensiones futuro. Aquí todas las medidas siguen siendo provisionales, como la subida del IRPF, esperando que la coyuntura futura será mejor (parecen gestores de cajas de ahorros) y no tomando el toro por los cuernos. El problema de las administraciones públicas es que están claramente sobredimensionadas, y en lugar de afrontar el despido de 700.000 sobrinos,  vuelven a hacer tabla rasa y toman la solución fácil. Y volvemos a hacer eso tan español: en vez de premiar al bueno y quitarnos del medio al malo, promierdamos, con lo cual ya me dirá con qué ganas va alguien a desempeñar bien su trabajo, si la gratificación es la misma que recibe el de al lado, que no da un palo al agua. Así nos va. Eso sí, todavía somos capaces de encontrar en el baúl de los ayuntamientos, 10.000 euros para que Paquirrín pinche en las fiestas de Alcantarilla, 15.000 euros para que Bustamante haga el pregón de Elda, o 300.000 para una escultura de un señor que patrocinó un aeropuerto fantasma en Castellón. Y aquí, a meter más impuestos al productivo para mantener senadores, diputaciones y embajadas populares en el extranjero. Y aquí no se escapa nadie. No es como Inglaterra, donde todo el mundo es inocente, hasta que se demuestra que es irlandés.

De todas formas no se me depriman, la semana que viene, como última carta antes del verano, haremos una rifa en la que el primer premio será una semana en Belfast y el segundo premio una quincena en Belfast.

Buena semana

Julio López Díaz, 18 de julio de 2012

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