El Faraón Pepi II

El faraón Pepi II (debía tener familiares en Chiclana) estaba sumamente cansado de que en los días calurosos de verano las moscas no dejaran de importunarle. Para evitar bichos tan molestos, tuvo una genial idea. Mandó embadurnar todos los días a una decena de esclavos con miel, de tal forma que las moscas acudieran solamente a estos.

El “efecto desvío” es una práctica normal en la política de nuestros días. España está siendo el esclavo embadurnado con miel, con el que los faraones actuales se protegen de sus propias miserias, como hemos podido ver en el primer cara a cara televisado de los dos candidatos a la presidencia americana. Y no les falta razón, cuando el principal problema, según reflejan las encuestas entre los ciudadanos, son las instituciones políticas. Hombre, políticos tendrá que haber siempre, pero con los actuales es difícil encontrar a alguno con un track record fuera del sector público. El gobierno está dirigido por burócratas que no tienen ninguna experiencia en negocios reales. La mayoría de los políticos españoles no saben concebir una idea, arriesgar su propio dinero, negociar con bancos, trabajadores o proveedores, y lo que es experimentar el éxito o el fracaso (realmente son como el Guadiana que, hagan lo que hagan, vuelven a aparecer en otro sitio). Tenemos un sistema político extraordinariamente sectario y clientelista, en que el concepto de mérito se ve relevado por el de fidelidad al aparato, y el problema es que ha extendido sus tentáculos al resto de las facetas de la vida civil, empezando por la justicia. Zapatero con 18 años ya estaba en el partido socialista y Rajoy con 23 en Alianza Popular.

El actual partido en el Gobierno, basó su llegada al poder en un programa en el que prometía rebajar la burocracia, bajar impuestos, reducir compañías públicas y apoyar al emprendedor (esta ayuda debía de estar dentro de la partida para la excavación en búsqueda de dinosaurios en Argentina). Los resultados ya saben cuáles son, y sólo se tardaron 10 días desde la investidura en incumplirlos. El último incumplimiento, la promesa de rebaja de las cotizaciones sociales que se prometió antes el verano para compensar la subida del IVA. En 2011 se había dicho “la subida del IVA es un gran error, porque ataca directamente al consumo y a la creación de puestos de trabajo”. Todo es “temporal” (las subidas de impuestos) o “está al caer” (bajadas de impuestos y mayores reformas). El mensaje es muy parecido al que mandaba Stalin a los que se quejaban que la situación en Rusia era muy distinta del paraíso prometido. “Todavía no se dan las condiciones para la llegada del comunismo”, y en el interacto se cargaba a todo bicho viviente que enarcara una ceja. Ya me gustaría a mí cuadrar las cuentas de Attitude Asesores, doblando por decreto ley las comisiones a nuestros clientes y que éstos no tuvieran derecho a réplica. Eso sí, que no se preocupen que sería “momentáneo” hasta que vuelva la recuperación…

Pero vayamos con lo prometido sobre el presupuesto, para todos aquellos que me han pedido que lo explicara en román paladino (los expertos pueden pasarse este párrafo). Lo primero que llama la atención es que el gasto del total de las Administraciones se acercará el año que viene al 42% del PIB. No está mal para los que aconsejan más sector público. Cuando uno se mete en los números para intentar comprenderlos, hay que diferenciar entre los que corresponden al  Estado Central, los que corresponden al resto de entes territoriales y todo lo que tiene que ver con la Seguridad Social. De momento no conocemos los presupuestos autonómicos y municipales. Primera cifra que se resalta es el gasto en pensiones. Este, en su mayor parte, no forma parte de los Presupuestos del Estado, sino que se paga con las cotizaciones anuales que hacen trabajadores en activo y empresas. Esto es lo que se conoce como pensiones contributivas y suma una cifra de 106.000 millones de euros. Las no contributivas  que suman alrededor de 12.000 millones sí van contra los presupuestos del Estado.

Presupuestos del Estado. El Estado ingresa 175.000 millones vía impuestos: 74.000 I.R.P.F., 19.000 por Sociedades, 54.000 por IVA, 20.000 por Impuestos especiales (alcohol, tabaco, gasolina) y 8.000 en otros ingresos tributarios. De esos 175.000, el Estado cede a los otros entes (autonomías y municipios) unos 70.000 euros. Después de esos ingresos tributarios, el Estado Central ingresa todavía unos 18.000 millones más por otros conceptos que no son impuestos. Tenemos pues que los ingresos se supone que serán 124.000 millones de euros. Los gastos serán de 169.000 millones, y la diferencia es lo que se conoce como déficit público, que suma alrededor de 45.000 millones de euros.

De los 169.000 millones de gastos, las partidas más altas son: intereses de la deuda 38.000, clases pasivas 12.000, desempleo 27.000 y sueldos y salarios de organismos centrales 28.000.

Aquí se puede ver que cuando se habla de recortes en sanidad y educación, estos no dependen del Gobierno Central, sino que están en los presupuestos de cada Comunidad Autónoma.

Si hacemos el ejercicio de condensar y resumir, aunque sea de forma grosera, todas las partidas de gasto público de todos los Organismos durante 2012 tenemos lo siguiente:

Ingresos …………………………………………………

350.000

Pensiones ………………………………………………

115.000

Sueldos empleados públicos …………………

120.000

Sanidad …………………………………………………

40.000

Educación ……………………………………………..

40.000

Intereses de la deuda ……………………………

40.000

Desempleo …………………………………………….

25.000

Suma de las 6 partidas de gastos, 380.000€. Simplemente con esas partidas, ya incurrimos en un déficit de 30.000 millones de euros. Admito sugerencias de dónde se puede cortar, porque quedan infraestructuras, ejército, etc.

En el gasto sanitario, hay que valorar como tremendamente positivo el recorte de un 20% del gasto farmacéutico con la imposición del copago, a pesar de las numerosas críticas a su puesta en marcha. Sólo espero que el tema manoseado de la Central de Compras lo puedan ver mis ojitos antes de que se me lleve la pálida.

En resumen, presupuestos de difícil cumplimiento, porque parten de una caída del PIB de tan sólo el 0.5%, cuando la media de analistas está entre el -1.5% y el – 2.5%, y que además supone un incremento de la recaudación del IVA en un 13% y del IRPF en alrededor de un 2%, cuando llevamos viendo en estos tres años  de crisis, que las subidas de impuestos llevan a descensos de la recaudación. Además, la política posterior de incumplimiento de las cifras lleva a una espiral de desconfianza importante. El manejo de expectativas está estudiado desde hace algunas décadas, pero nuestros políticos no parecen hacerlas mucho caso. En esto son unos maestros los directivos de las empresas americanas, que suelen fijar unos beneficios por debajo de los que manejan ellos mismos, para poder sacar el titular de “por encima de previsiones” y que todos los corderillos del mercado se lancen a comprar sus títulos. Este efecto, se conoce como efecto “Tom Sawyer” por el personaje de Mark Twain. En el libro, Tom es castigado por la Tía Polly a pintar toda la valla perimetral de la casa. Ante dicho castigo, Tom empieza a pintar de forma desganada, pero cuando se acerca el primer amiguete a reírse de él, cambia la cara y no deja de sonreír, haciendo ver al público que se va acercando para hacerle guasa que, lejos de ser una tarea horrorosa, es una tarea sumamente divertida. Esto hace que sus amigos vayan cambiando la opinión que tenían sobre pintar la valla (un castigo) y acaben pagando a Tom porque les deje pintar también a ellos (recompensa). Aquí lo hacemos al revés, y las expectativas tan altas solo pueden llevarnos a defraudar y que vuelven a ponernos la etiqueta de que volvemos a desviarnos, por enésimo mes consecutivo.

El mercado me tiene nuevamente bastante preocupado. La situación de modorra y aletargamiento por la que pasamos me parece sumamente peligrosa, y con claro riesgo a la baja de las bolsas. Y me preocupa infinitamente más el que no se ponga freno a las operaciones de alta frecuencia de trading realizado por máquinas y que no sólo está distorsionando la fijación de los precios, sino que están colapsando los mercados por las numerosas órdenes que mandan a los mismos y que no llegan a realizarse. Es un juego de nanosegundos, en las que ganan las casas que se han gastado innumerables cantidades de dinero en sistemas informáticos y que además han conseguido que las bolsas les dejen instalar sus sistemas lo más cerca físicamente posible  de las mismas. Yo creo que la posibilidad de ver caer un 10% las bolsas en un único día se ha multiplicado por 1.000 en los últimos tres años. Para que vean la importancia del tema, la legislación que se quiere poner es que dichas órdenes tengan al menos una vigencia de 1 segundo en las pantallas. ¿Hemos creado o no un monstruo?

Decía Woody Allen que el sexo es sólo sucio si se hace bien. Quizá deberíamos “destecnologizar” un poco los mercados para que no nos estallen en las manos.

Buena semana

Julio López Díaz, 10 de octubre de 2012

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