La autocaravana Winnebago

En noviembre del año 2000, Merv Grazinski, de la ciudad de Oklahoma, se compró una autocaravana marca Winnebago. En su primer viaje, estando en una autovía, seleccionó una velocidad de crucero de 120 km/h y, absurdamente, dejó el volante y se fue hacia la parte de atrás a prepararse un café. A nadie, salvo a él, sorprenderá el hecho de que la autocaravana se saliera de la carretera y colisionara. Contrariado por el accidente, Grazinski denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de uso de que no podía hacer eso. Lo sorprendente fue que recibió una indemnización de 1.750.000 dólares, más una autocaravana nueva. Desde entonces, Winnebago advierte de tal circunstancia en sus manuales, no vaya a ser que algún otro compre uno de sus vehículos.

Esa es la sensación que me sigue dando el mercado, con la diferencia de que al piloto automático le llamamos la “put de Greenspan”, “la put de Bernanke”, o últimamente, “la put de Draghi”, y que se resume en que parece que podemos jugar al mus en la parte trasera de la autocaravana, que si vienen curvas, aparecerá el calvo de la barba con nombre de helado en un paracaídas para tomar el volante. Si leemos los periódicos de los últimos días, nos encontramos con muchos artículos que insisten en esta protección y con recomendaciones de inversión muy parecidas. La mayor ahora mismo es comprar aquellos fondos que se beneficien de un rescate de España. Básicamente es lo que llevan haciendo los tres últimos años los bancos americanos con la FED americana. Primero compran ellos, y luego le dicen al Banco Central: “mira tienes que comprar bonos del tesoro”; el año pasado dijeron “tienes que comprar bonos a largo y vender bonos a corto”, y este año han dicho que compren bonos hipotecarios. Esto en jerga del mercado se llama “front-running” y es comprar antes para vender cuando venga el flujo gordo, con unos pingües beneficios. Esto lo estamos viendo los dos últimos meses en España, y por eso hay tanta insistencia por parte de presidentes de bancos españoles en acogerse al rescate. Han estado cargando sus carteras de bonos para largárselos al BCE, y ante cualquier duda o demora en el rescate, se les empieza a marcar la vena carótida y a apretarles un poco el cuello de la camisa. Porque el papelón que tienen si vuelve a haber un problema con la deuda española es cada vez mayor. De las pocas cosas que me acuerdo de cuando estudiaba la carrera, es una cosa que nos dijo Angel Bergés “nunca preguntéis a un experto por una decisión de inversión, porque lo único que hará será venderos aquello que ya tiene en cartera”. Apenas un mes desde el QE3, ya tenemos a los sospechosos habituales diciendo que cualquier inyección por parte de la FED de menos de 85.000 millones de dólares mensuales, es equivalente a una subida de tipos de interés. Yo compraría acciones de anís “El Mono”, porque el mercado se bebería cualquier cosa.

Otro concepto que se ve mucho en prensa, es el de “tail risk” (no insistiré en lo de Nacho Vidal) y que se suele traducir como riesgo de cola. Es el mismo concepto que el de cisne negro, es decir, un riesgo extremadamente improbable que, de suceder, tiene consecuencias desastrosas. Esto se da porque mucha gente sigue pensando, aparte de lo de mercados eficientes y demás chorradas, que los mercados tienen un comportamiento normal (una campana de Gauss) y que los sucesos de los extremos tienen una probabilidad muy baja, cuando históricamente comprobamos que esos sucesos, desgraciadamente, suceden mucho más a menudo de lo que la teoría dice. Pues bien, hay un sentimiento generalizado entre los miembros y “miembras” del mercado, de que dicho riesgo ha desaparecido o ha sido atenuado por la actuación de los Bancos Centrales. Mi posición es bastante escéptica, yo creo que lo estamos aumentando cada vez más. El verdadero riesgo, en mi opinión, viene precisamente de la propia actuación de dichos bancos, y de que la realidad, que es muy cabrona e insistente, rompa la aureola de superhéroes que tienen ahora mismo. Lo de solucionar el alcoholismo subiendo la graduación del alcohol ingerido no va a ningún sitio, y encima hace que los músculos se vayan quedando agarrotados e imposibilitados de actuar. Yo oigo a mucha gente que me dice “es que si se va al carajo la deuda española, el menor de nuestros problemas va a ser nuestras carteras de inversión”. Puede ser, pero lo mismo pasó en Grecia y los griegos que no tenían bonos helenos pudieron preservar su capital.

La temporada de resultados americanos está siendo bastante regular, y hemos tenido decepciones en grandes empresas como Intel, Google, General Electric, Dupont, Microsoft o 3M; como ven, sectores muy diversos de la economía. Curiosamente, están lidiando muy bien los hijos putativos de Bernanke, los bancos y financieras. Llevamos advirtiendo varios meses de la descorrelación que estaban teniendo los índices bursátiles con indicadores económicos, como las órdenes de bienes duraderos o los datos de actividad, y que esto sólo se mantenía por la estulticia de liquidez que inundaba el mercado. La última ronda no ha tenido el éxito esperado, ni siquiera en las cotizaciones de los activos, y nos encontramos con unos gráficos deteriorándose (en USA, no tanto en Europa) a toda velocidad en valores líderes (Exxon, Apple, 3M) que, si vemos gráficos a cuatro años, han tenido subidas vertiginosas. El indicador adelantado está siendo el índice tecnológico Nasdaq, y la caída no está siendo tan abrupta en los índices por el buen comportamiento de las financieras. El nivel clave del Nasdaq 100 lo estamos situando en los 2650 puntos, que es donde tiene la media de 200 sesiones. No creemos que la rompa en un primer momento por la caída del 8% que lleva ya acumulada, pero sí que lo haga con posterioridad. Son muy curiosos, rascando un poco los resultados, los altos costes que están teniendo las empresas tecnológicas en concepto  de litigios. La suma en lo que llevamos de año supera los 20.000 millones de dólares, suma superior al gasto en capex. En Europa, pensamos que el más débil va a ser Alemania, por ser el de mejor comportamiento en el año, y por ser el más afectado por la caída de la economía mundial.

Las divisas están teniendo muy poco movimiento, a excepción del yen japonés, que era la moneda que más se estaba apreciando. El mercado especula con la novena ronda cuantitativa (no es una licencia literaria, es que llevan ocho seguidas) para depreciarlo por parte del Banco de Japón, y ha marcado mínimos de cuatro meses contra el euro, con una caída del 11% (un respiro para las asociaciones de bomberos que tienen las hipotecas en yenes). Como ven, no se trata ya de crecer, sino de quitar cacho a los demás. Nadie quiere tener una moneda fuerte.

En definitiva, un mercado un poco aburrido y cansado. Un amigo me decía el otro día, “sabes que estás haciéndote viejo cuando empieza a no importarte a dónde va tu mujer, siempre que tú no tengas que acompañarla”. Me parece que vamos a tener un comienzo de noviembre de mantita y lectura, con mercados cada vez más ilíquidos.

Julio López Díaz, 25 de octubre de 2012

Anuncios

Un comentario

  1. me gusta, lo paso muy bien con estas lecturas, ademas da vision

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: