Johannes Brahms

En su juventud, el músico Johannes Brahms no encontraba editor para su obra. Uno al que visitó le dijo “Su música es demasiado triste. La gente prefiere cosas más alegres”. Dispuesto a conseguirlo, Brahms intentó componer unas obras más alegres y, convencido de que lo había logrado, volvió a visitar al editor. “¿Qué? ¿Me trae cosas más alegres?”, le preguntó éste. “Sí, esto, a ver qué le parece”. Brahms le enseñó unas canciones, cuyo título general era “Alegremente me encamino hacia la tumba”.

Muchos lectores nos achacan últimamente que siempre tengamos una posición tan negativa sobre la situación económica mundial. Pero, como Brahms, lo hacemos alegremente. Llevamos una situación de calma total durante las cuatro últimas semanas, donde los únicos sustos han venido de parte de la tecnología, y sobre todo de su buque insignia Apple, que desde sus máximos se ha dejado ya un 18%. Debemos recordar que la manzanita es el valor más poseído por los hedge funds, por lo que las carteras en el último mes se habrán comportado, una vez más, peor que el índice. Esta es una situación muy curiosa, porque hace que los que nos dedicamos permanentemente a esta industria, quebrándonos la cabeza examinando activos y valorando binomios rentabilidad-riesgo parezcamos más útiles, disfrazándonos de Papa Noel estas navidades. Esto se debe, en mi opinión, a dos factores que venimos repitiendo a lo largo de nuestras epístolas. Primero, la intervención de los bancos centrales, que distorsiona las valoraciones normales de mercado, y segundo, la explosión de máquinas de algoritmos en el mercado (Terminator III). Después del sector industrial, el sector financiero ha sido el siguiente en el que las máquinas han empezado a suplantar a las personas. A fin de cuentas, programar un algoritmo puede costar 500.000 dólares, mientras que los sueldos de los traders estrella se encontraban por encima de los 2.000.000 de dólares anuales. Esperemos que “las máquinas no tomen conciencia de sí mismas”, como en la película del amigo Arnold, porque el día que se pongan todas mirando para abajo, vamos a pasar de Terminator a Aterriza como puedas. La unión de ambos factores puede desembocar en el ejemplo del pavo de Bertrand Russell. El pavo ve todos los días cómo el granjero le trae el maíz (transgénico por supuesto) a las nueve de la mañana, hasta que se transforma en un hábito. Eso, hasta que llega el día de Nochebuena, y el granjero le rebana el gaznate con un cuchillo…

Otra de las cosas curiosas de la semana, y siguiendo con Apple, ha sido la historia interminable del trader que realiza “operaciones no autorizadas” que se lleva por delante  a una sociedad. En el caso actual es la sociedad Rochdale, que sorprendió el viernes anunciando la necesidad de hacer una ampliación de capital para cubrir las pérdidas generadas por las operaciones de un trader, que por “error” había comprado paquetes de acciones de Apple de 125.000 títulos cuando quería comprar paquetes de 125 títulos. La criaturita compró en total acciones entre 750 y 1.000 millones de dólares, cuando la sociedad tenía un capital de apenas 3 millones de dólares. ¡Y lo anuncian una semana después! Y por supuesto, tras caer Apple, porque de lo contrario el trader se habría hecho con un bonus terrorífico, al fin y al cabo Apple nunca cae…

Es una prueba más de eso tan humano (y equivocado) de soportar mejor las pérdidas que los beneficios. Cuando se trata de ganancias somos amarrateguis. Cuando se trata de pérdidas somos, por el contrario, atrevidos y con tal de evitar una pérdida cierta estamos dispuestos a arriesgarnos a pérdidas todavía mayores. Es un caso muy estudiado en la teoría de juegos, y que yo siempre incluía cuando tenía que elegir a un nuevo trader. La cuestión es la siguiente. A cada entrevistado se le daban dos casos con dos alternativas en cada uno de ellos. En el primer caso, se le daba un capital de 1.000 euros y dos posibilidades, una ganancia cierta de 500 euros, o una posibilidad de ganar 1.000 euros con una probabilidad del 50%. En el segundo caso, con el mismo capital, se daba una posibilidad cierta de perder 500 euros, o la alternativa de perder 1.000 euros con una probabilidad del 50%. Todos los sucesos tenían la misma esperanza matemática, pero sorprendentemente la gran mayoría de las personas escoge en el primer caso la ganancia asegurada, y en el segundo prefieren seguir jugando, a asumir una pérdida de 500 euros, aunque eso llevara al desastre de perder todo el dinero. Todos los quebrantos conocidos tienen el mismo denominador común, el hacer una montaña de pérdidas cuando éstas debían de haber sido asumidas en un primer momento (Nick Leeson en Barings, Kerviel en Societe Generale…).

Otro caso en el que quiero dar mi opinión (y de paso alejar esa aureola de perro flauta disfrazado de financiero que me ponen mis amigos) es el de la famosa dación en pago, en el caso de impago de hipotecas. No voy a entrar en el factor humano del desalojo, con el que sí que no estoy de acuerdo, pero antes de hacer demagogia con propuestas tenemos que ver cuáles son las consecuencias de las mismas. Si se adopta la decisión de, ante la falta de pago, entregar la casa como única garantía, sucederá lo siguiente y que cada cual vea. Por un lado, se hará muy estricto el tema de porcentaje de ingresos como capacidad de pago. Dos mileuristas (triunfadores dada la situación actual) tendrían que poder pagar sólo seiscientos euros al mes. Eso significa que a 20 años podrían tener un préstamo máximo de 100.000 euros. A esta situación habría que añadir dos aspectos más, uno que los bancos tendrían que añadir un mayor coste de transformación  (pongamos que Euribor+3)  y un porcentaje menor del valor de tasación de la vivienda (pongamos que un 50%), con lo que dicha pareja tendría un acceso limitado a una vivienda de 200.000 euros. ¿De verdad que arreglamos el problema de acceso a la vivienda? El problema actual es grave, pero el futuro es la negación de un acceso a vivienda propia del 80% de la población. Aquí se puede echar alguna culpa a los bancos (los tipos de demora son realmente abusivos) pero, paradójicamente, se les echa la culpa de facilitar financiación barata a un grupo de gente que nunca debió tenerla, con lo cual ya me dirán. Les recomiendo un libro muy interesante que se titula Freakonomics de Steven Levitt, sobre las consecuencias insospechadas que trae la toma de decisiones y que se resumen en uno de los principios que sobrevuelan siempre por mis cartas: “No existen las opciones gratuitas”, si se consigue una partida extra para los recolectores de miel, es a costa de una disminución de la partida para profesores de griego.

Mientras, en los mercados de tipos de interés hemos vuelto un poco a las andadas. Volvemos a tener los bonos alemanes a dos años con rentabilidad negativa, y la prima de riesgo un poco más alta, ante el retraso del primo de zumosol en comprar bonos periféricos (ver el frontrunning de mi carta anterior). El efecto empujón de la FED a tomar riesgos bajando los tipos de interés a largo, está teniendo un efecto perverso sobre los ahorradores. Estos, elaborando sus planes de pensiones futuros, ven que para llegar a un nivel fijado de renta, y por ese efecto de tener bajos los tipos de interés, se ven obligados a destinar una mayor cantidad de su renta actual a ahorro, con lo cual tienen que consumir todavía menos (círculo vicioso). Y es más, si replicamos un fondo garantizado, tenemos menos dinero para pagar por un opción (invertimos menos en renta variable porque nuestra máxima pérdida permitida es ahora menor). Menos mal que Bernanke no puede tirarse de los pelos. Esto pasa por anunciar medidas desesperadas en momentos que no lo eran. El próximo plan de la FED, en vez de compra de bonos sera el QIpad, el Qkindle y el QGeneral Motors.

Veremos qué nos dejan las elecciones americanas. Pero apropiándome de un chiste que me acaba de contar Juanito, “ellos por lo menos no tienen un país donde el jefe del estado tiene un yate que se llama Bribón, ni el mayor banquero del país se llama Botín, ni la Ministra de Sanidad, Mato”.

Buena semana

Julio López Díaz, 06 de noviembre de 2012

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: