Los mercados

Paseaban un día por el Retiro Don Eduardo Dato y el gran político andaluz Francisco Bergamín. Iba preocupado el primero, porque le habían encargado formar gobierno y no acababa de completar la lista ministerial (no sé si utilizaban también entonces un cuaderno azul). ¿A quién haré Ministro de la Guerra? se preguntó en un momento dado. Pasaba por allí una bella muchacha, a la que siguieron los ojos del andaluz, que encandilado dijo con su acento, -¡Haga uzte ministro a eza¡ Dato, que no había visto nada, se paró y dijo ¿A Eza? Pues no es mala idea. Y así fue como el Vizconde de Eza llegó a ministro.

No sé si se seguirán eligiendo a los ministros igual, pero el vulgo así lo cree. Yo sobre esto tengo mi propia teoría. El otro día me mandaba mi mujer unos papeles para solicitar al parlamento una serie de deberes y recortes a las remuneraciones de los parlamentarios. Ante su extrañeza, yo me negué a firmarla. ¿Y eso?- me preguntó, ¡pues es que lo que yo creo es que habría que multiplicarles por tres el salario! Y paso a explicarme. Por mucho que nos quejemos, políticos tiene que haber. Incluso los anti-sistema catalanes se han presentado a las elecciones y han sacado sus diputados. De lo que se trata es que fueran los mejores, y entonces díganme ustedes qué persona brillante en su especialidad está dispuesta, por ejemplo, a ser ministro con una paga de 75.000 euros, trabajando los siete días de la semana, y que sitio donde vayan se acuerden de la belleza de sus madres. Pues así es difícil, lo que hay que encontrar es gente capaz, remunerada como en la empresa privada, que esté un tiempo límite en su cargo, y que vuelva donde estaba antes, sin tener que tener ni pensiones posteriores, ni asiento en consejos. De lo contrario, seguiremos sin salir del círculo corruptivo o al menos de  favores actual.

Los mercados, después del movimiento bajista posterior a las elecciones americanas, han recuperado niveles a una velocidad vertiginosa. Simplemente unas declaraciones hace 11 días, mencionando que la conversación entre demócratas y republicanos había sido constructiva, ha vuelto a empujar de forma agresiva a los mercados, volviendo a los niveles que habían sido rotos. El movimiento ha sido particularmente brusco en Japón y en Europa; en el primer caso por expectativas de Q513 bis fomentadas por el favorito a ser próximo primer ministro nipón. Quiere tener una inflación cercana al 3% y que crezca el PIB a ese mismo nivel. Y además va a ser por decreto.

El problema de todas estas disneysianas intenciones es que las leyes económicas sólo pueden ser alteradas a corto plazo. En general, los bancos centrales son buenos cuando consideran las consecuencias inmediatas, pero son terriblemente malos cuando van más allá. Ya en el siglo XIX el economista francés Bastiat advertía “los malos economistas persiguen un pequeño presente bueno, que normalmente suele ser seguido de un gran mal; los buenos economistas persiguen un gran futuro, con el riesgo de tener un mal presente”. A corto plazo, la FED se ha instalado en una ilusión artificial de que todo va bien, intentando conseguir que los consumidores consuman y que los inversores inviertan, pero apenas lo está consiguiendo en el tema de los consumidores, que tienen inseguridad laboral, con rentas reales muy bajas y que lo que quieren sobre todo es devolver su deuda. En el caso de las grandes corporaciones, la mayoría de los beneficios ha seguido viniendo por recortes de costes (not good para la economía en general) y cuando miran al futuro lo siguen haciendo con cautela. Para el año que viene, en la encuesta que se ha realizado entre las 40 compañías americanas más grandes, la mitad ha dicho que plantea reducir sus inversiones el próximo año (para los optimistas hay la otra mitad que mantendrá o incrementará). La parte positiva de esto, es que las posiciones de caja de las empresas están realmente altas. Sólo falta que empiecen a invertir en nuevos negocios y se dejen de recompra de acciones.

Sin embargo, el principal problema que se encontrarán los inversores para el próximo año, es el cada vez mayor intrusismo de la política en la economía. Esta cada vez mayor preponderancia de la política en todos los ámbitos de la vida, es lo que me tiene realmente preocupado. Tenemos unos estados capaces de cambiar las leyes a su antojo, de imponer tasas e impuestos a diestro y siniestro, y nuestra capacidad de oposición es cada vez más limitada (ahora reclamar te puede costar el doble). Esa sensación de Estado con los pies de Romay que cae sobre nuestras cabezas es realmente insoportable. Tenemos una maraña de leyes, reglamentos y obligaciones que al que quiere moverse un poco, le quitan las ganas en dos días. Aquí seguimos esperando la ley del emprendedor, y la promesa esa de que el Estado no cobre el IVA hasta que la factura no sea efectivamente pagada. Y si nos salimos del ámbito económico, y vemos el tristísimo espectáculo del Madrid Arena en el que la burocracia es tan inmensa que nadie sabe quien tiene responsabilidad sobre nada.

El problema es que la cuenta de resultados de la mayoría de nuestras empresas depende fundamentalmente del Estado. Las financieras, del rescate. Las eléctricas, de una política de tarifas que tras haber pasado solo cuatro meses desde la anterior ley, con la que nos decían que se acababa el déficit de tarifa, ya ha saltado por los aires y vuelve a dispararse. Las constructoras, con la obra pública. Las televisiones, que si meten publicidad en la 1 o no… Fíjense en las empresas que están triunfando en nuestro país: Inditex, Técnicas Reunidas, Grifols, ¡son las que no dependen del Estado! Y eso que a Victor Grifol ya le están tocando los cojons…

Esta incertidumbre política es lo que me hace pensar que los activos de riesgo tendrán valoraciones más bajas  que las que han tenido en los últimos 20 años. Las políticas monetarias de los últimos 30 años han ido encaminadas a favorecer los activos de riesgo, especialmente las acciones. Se bajaron impuestos a las plusvalías, se redujo la regulación (sobre todo al sector financiero), se fomentó el libre comercio y se fomentó el capital respecto al personal laboral. Todo esto contribuyó a mayores ganancias y más altas valoraciones de los activos de riesgo. Sin embargo, algunas cosas han cambiado. Lo primero y más importante, los gobiernos están quebrados. Los Estados tienen una riqueza neta negativa, y eso hará (está haciendo) que el sector público imponga un coste al sector privado. Lo único que podríamos esperar es que todas estas medidas supusieran el menor coste económico posible, pero la historia nos sugiere que lo que lograrán será el menor coste político posible.

Además, como ya hemos insistido anteriormente, ese crecimiento se produjo con muchas desigualdades, beneficiándose de ello el 5% de los más ricos, mientras el resto intentaba mantener el ritmo recurriendo a la deuda, y con un supuesto que es la madre del cordero.¡La deuda nunca se devuelve, se renueva!. Yo pienso que va a haber un proceso de retorno a la media, y eso supondrá una vuelta en las tendencias alcistas que han tenido los activos de riesgo durante estos 30 años.

Yo creo que a partir del año que viene, asistiremos también a un incremento de las dudas sobre el modelo que ha seguido la FED de facilidades cuantitativas. Habrá dos opciones, la primera es parar de darle a la maquinita y permitir que el sistema se limpie y renazca (obviamente implica impagos y corrección de los precios de los activos). La segunda, es seguir dándole a la maquinita  y que se pueda desencadenar un colapso en las divisas por perder su valor fiduciario. Los que pensamos en la primera opción somos minoría y estamos castigados sin merienda.

Si miramos los flujos de los inversores de los últimos años, vemos que han salido cantidades enormes de dinero de fondos de renta variable y que esos flujos se han dirigido a fondos de renta fija, que debido a las políticas de tipo cero de los bancos centrales, han visto subir ininterrumpidamente el valor de sus activos. La situación actual es que las plusvalías ya están dadas, y nos encontramos con esa enormidad de dinero invertido  a 10 años en Alemania y USA a niveles del 1.50%. Estos inversores cuando empiecen a recibir extractos en los que vean que sus activos no suben, van a ponerse nerviosos y empezarán a buscar otras alternativas, y la desbandada va a ser morrocotuda. Subirán los tipos de interés en un momento en que la deuda ha seguido creciendo y ya veremos cómo se hace el servicio de la deuda. Los inversores perderán dinero vía default o vía inflación. Yo vendería todo lo que tuviera en deuda de estos países considerados hasta ahora seguros. Estados Unidos, cada día que abren los mercados, se endeuda en 4.000 millones de dólares nuevos. La verdad es que no dejamos de oír la palabra austeridad, pero la deuda del sector público de los países no deja de crecer. En 1980, el total de la deuda pública americana era de 1 trillón de dólares. Hoy en día el déficit presupuestario de un solo año supera esa cifra.

La única vez es su vida que el Mariscal Joffre presentó batalla, fue cuando le pidieron que dimitiera de su cargo. Nosotros de momento seguimos en las trincheras con nuestra guerra de guerrillas.

 

 

Julio López Díaz, 28 de noviembre de 2012

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