¡Vaya berenjenal de semana!

¡Vaya berenjenal de semana! Entre el tema de Cataluña, la sanidad, las pensiones y en último término el nuevo proyecto de reforma educativa, hemos tocado todos los palos del flamenco, y hemos visto como algunos políticos salían por bulerías y otros por fandangos.  Empecemos por el tema de las pensiones. Hasta el fin de semana pasado, la persona a la que más quería conocer, es al gachó que pintó las líneas de circulación de la calle Ríos Rosas para que me recomendara la sustancia psicotrópica que se había tomado mientras las pintaba, por si pudiera tener efectos secundarios afrodisiacos. Pero no me digan, que conocer al Responsable de Comunicación del Gobierno no tendría también su aquél. El principal problema es que el Gobierno sigue teniendo una visión paternalista digna del despotismo ilustrado de los últimos Capetos, y nos sigue tratando a los ciudadanos como a niños de teta que no saben cómo afrontar la realidad de la penuria en la que estamos embarcados. En Estados Unidos el presidente del gobierno estaría ya en la cárcel por perjuro, pero en este país el faltar a la verdad o mentir descaradamente no está demasiado mal visto, y forma parte de nuestra cultura de Rinconetes y Cortadillos. Con la capacidad tecnológica actual, con la que cualquier palabra pronunciada queda grabada ¿realmente no sienten vergüenza de verse repetidamente representados, jurando y perjurando que no se subirían impuestos, que no subirían el IVA, y que las pensiones eran una línea roja que no se traspasaría? Claro, que las rasgaduras de ropa de la actual oposición, cuando ellos también hicieron lo mismo, es ya para indignar al más remilgado.

Yo creo que el que no se subiera la inflación a las pensiones, era una decisión que se podría perfectamente entender, dada la situación actual de nuestra Seguridad Social. Cualquiera de los lectores, como yo, tenemos casos de padres (yo también abuelos, pero éstos sí que representan un agujero para la Seguridad Social, porque son inmortales) pensionistas. Mi madre, recibe una pensión de 1.050 euros de viudedad, pero al menos no tiene deudas y tiene casa propia. Me preocupa más el caso de mi hermana, mileurista también pero con niño a cargo y con hipoteca pendiente. Sin demagogias, ¿quién está realmente más desfavorecido? Tenemos un sistema de pensiones muy erróneo e inviable, pero muy fácil de entender. Las pensiones actuales, se nutren de los salarios actuales. Si estamos viendo cómo se reducen salarios, y cómo se despide a gente, ya me dirán cómo se pueden pagar más pensiones. Ya hemos retirado 6.000 millones este año del Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Lo que no podemos es seguir asumiendo más déficits, y que esto se transforme en lo que ha pasado con el déficit de tarifa eléctrico. Lo que me toca los collons, como diría el Presidente extremeño es que me mientan.

En la lucha que hay entre austeridad y reducción de déficit, o crecimiento, seguimos descubriendo cómo el barco hace agua, y cada vez que ponemos un trapo en un agujero, explota otro a estribor. Yo, la verdad, saben de sobra mi opinión, no sé por dónde podemos salir. En mi primer post de este año, y a raíz de las medidas fiscales del 30 de diciembre, ya comenté que eso supondría una rebaja del PIB de alrededor del 1.5%, aplicando una regla muy sencilla de multiplicador 1, es decir, si reducía gastos públicos y subía impuestos por 15.000 millones, eso nos supondría 15.000 millones menos de PIB. Los defensores de la medida argumentaban, por el contrario, un multiplicador de tan sólo el 0.5, con lo que la reducción del PIB sería sólo de 7.500 millones. Pues la realidad, que es muy “jodía” nos está llevando a multiplicadores que pueden acercarse a 1.5, porque todos los ajustes presupuestarios encaminados a reducir el déficit, cuando se hacen a pelo, y en un momento de depresión de la demanda agregada, tienen un impacto contractivo bestial, como hemos podido ver por desgracia. Y no estamos peor, por la acumulación de riqueza que se ha logrado en los 25 años anteriores, y que ha permitido a mucha gente tirar de ahorros.

Tampoco me siento muy bien defendido por los que piensan, con un poco de demagogia, que ya está bien de austeridad. ¿Es austeridad realmente, cuando vamos a volver a tener un déficit cercano al 7%? ¿Y ese desfase, quién lo financia? Lo digo,  porque debemos de forma neta 1 billón de euros españoles al extranjero, y estos lo que quieren es asegurarse de que se lo devolvemos (y hasta me parece normal). Y luego, el juego de los espejos nos hace ver la línea de juego con muchas cámaras diferentes, y cada una de ellas puede ser una película distinta. Así, cuando hablamos de una quita (la opción que más defendemos), la gente se puede montar una película en que los únicos perjudicados son los malvados hedge funds. Pero esos bonos bancarios o gubernamentales, también forman parte de los activos de los fondos de pensiones que han suscrito los profesores o médicos de Andalucía, o desgraciadamente del 100% de los activos de la Seguridad Social española. Cuando decimos que no tiene sentido salvar entidades financieras inviables (como también defendemos), también tenemos que saber que el dinero  invertido por mucho minorista en preferentes, acciones y deuda subordinada también se perdería. El 90% de la gente que está en contra de los desahucios de los bancos, no dejaría ni una semana en su casa a un inquilino moroso que tuviera alquilado en una casa de su propiedad. Hablamos  mucho de cambiar el sistema, pero lo que habría de cambiar es al ser humano, y quitarle su soberbia, su envidia, su pereza y los otros tres pecados capitales (sobre la lujuria no lo tengo tan claro). Si  hay alcaldes chorizos ¿tenemos que eliminar la figura del rector de un municipio? Si el ex presidente de la patronal empresarial es un peperoni, ¿descalifica a cualquier empresario?

Leí la semana pasada un artículo muy interesante de Fernando del Pino, sobre el error que supone la equiparación de PIB con riqueza. El autor ponía el ejemplo de que comprar un coche oficial o la construcción de aeropuertos fantasmas, suponía un crecimiento de PIB pero no de riqueza. Mi propuesta de medición es muy simple. Utilicemos el PIB, pero descontando el incremento de deuda del ejercicio, de forma que no llamemos crecimiento a las deudas que tendrán que pagar nuestros hijos. Al final, tenemos que hacernos muchas preguntas, ¿Financiamos empresas que no producen beneficios para mantener puestos de trabajo?, ¿El efecto multiplicador sobre el consumo y menor coste vía subsidios de desempleo, puede compensar esa pérdida a nivel país? ¿Penalizamos a los productivos con impuestos para compensar? ¿Qué es mejor para el valor absoluto de la economía de un país? Pido el comodín del público.

Decía Galbraith ”Bajo el capitalismo, el hombre explota al hombre. Bajo el comunismo, justo lo contrario”.

Buen bridge.

Julio López Díaz, 05 de diciembre de 2012

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