Opinión desde Attitude (16-Ene-2013)

Una de las primeras leyes que firmó José Bonaparte como rey de España, fue la Real Orden que eximía a los integrantes de la Armada española de cortarse el pelo, como era preceptivo en el resto de los miembros del ejército. Esto fue consecuencia del número de cartas que recibió que explicaban que tener el pelo largo, podría suponer la salvación de un marino que podía ser recogido por los pelos en caso de caer al agua. De ahí viene la expresión, “salvados por los pelos”.

Aquí en España nos salvamos por los pelos hace seis meses y ahora estamos en el típico momento de mercado (como hemos visto a comienzos de 2010, 2011 ó 2012) en el que el mercado pasa de todo lo externo a sí mismo. Cuando no hay noticias, son buenas noticias; cuando hay buenas noticias, son mejores y cuando hay malas noticias, entonces es ya el no va más del optimismo, porque los Bancos Centrales intervendrán.

Estamos en un mundo de represión financiera, en el que los tipos al 0% son la norma común, con una oferta monetaria a la que se le ha estropeado la llave del grifo y no puede cerrarse. Esto complica sobremanera las decisiones de inversión, que ahora se verán todavía más estresadas, por ejemplo en España, con la limitación de la remuneración de los depósitos bancarios (a las 9.45 horas de hoy todavía no he leído nada de limitación de los diferenciales de los préstamos). Y lo estresa, porque los mercados han reaccionado con ferocidad, a la no aparición (todavía) de los cuatro jinetes del Apocalipsis, el Armagedón de la desaparición del euro, las hordas de Gengis Khan y Belén Esteban en bañador. Y a esto le añadimos ese destructor de mercado y de toma de decisiones inverosímiles que llamamos Benchmark.  Hay un verdadero pánico entre el común de los inversores a “perderse” una subida de los mercados, después de ver como los índices bursátiles se revalorizaron de forma importante durante el año pasado a pesar de unas condiciones de crecimiento económico paupérrimas. Una amplia mayoría de los gestores con los que hablo, están dispuestos a tomar más riesgos este año (en este mercado vales lo que vale el resultado de tu última operación) y se enfrentan a las críticas de sus clientes por no haber comprado más acciones españolas, igual que criticaban a otros por tenerlas en las bajadas. La primera frase que aprendió Kostolany en bolsa, de parte de un viejo corredor, fue muy gráfica: “El funcionamiento del mercado es muy fácil, depende de que haya más tontos que papel, o más papel que tontos”. Y por ahí hemos pasado todos.

Hasta ahora, sin abandonar nuestro sesgo fundamental bajista, avisábamos que la historia “interna” del mercado era distinta, y eso nos hacía estar tremendamente cautelosos y no nos pondríamos delante de los toros. Nuestros sistemas técnicos han estado largos hasta esta semana a pesar de la alta sobrecompra, pero esto está empezando a apagarse y no estaríamos largos mientras los índices no hicieran nuevos altos. Sin embargo nos parece prematuro a su vez tomar posiciones cortas, por las dudas que tenemos de si el movimiento correctivo lo realizará vía precio, o simplemente vía tiempo. Los mercados se encuentran alejados de sus directrices alcistas, con lo cual caídas del 6% o el 8% no cambiarían de momento la situación. Hay otros indicadores que dan un poco más de respeto. El principal es la alta complacencia de los jugadores del mercado, que a juzgar por el indicador de volatilidad VIX han dejado de cubrir carteras a pesar de la baja volatilidad, y fían la protección de las mismas a los Bernanke y Draghi de turno. Otro indicador preocupante, es el alto nivel de apalancamiento de compras que presentan los “malvados” hedge funds que se encuentran a un nivel bruto de apalancamiento del 150% sobre su dinero gestionado. Estoy esperando que la CNMV prohíba en cualquier momento las posiciones largas. El único canalizador que puede hacer seguir subiendo a los mercados, en mi opinión, no es que mejoren las condiciones macroeconómicas, sino que haya un trasvase de posiciones de fondos que están ahora en renta fija y depósitos a activos de riesgo. Si los bonos alemanes no caen, olvídense de subidas de bolsa.

Un factor a vigilar este año, pero que en mi opinión es el más difícil de gestionar, es el de las divisas. Todas las crisis han venido al final por una crisis de divisa. La situación actual es sumamente curiosa porque vivimos en el país de los ciegos, y al estar todos los países haciendo lo mismo, el agua camufla que estamos todos en pelotas, y me explico. La crisis de Alemania en el 23, la de Hungría en el 47 o la de Indonesia de finales de los 90 tuvieron todas las mismas raíces, la emisión desmesurada de billetes que conllevó una falta de confianza de los ciudadanos en que fuera un  medio de pago futuro, lo cual llevaba a que la gente se los quitara, por miedo a que para comprar el mismo litro de leche, tuvieran que poner muchos más papelitos. La circunstancia actual, es que no hay ningún país que esté en exclusiva bajo el efecto de los focos, con lo cual no hay una activo seguro donde irse (lo era el franco suizo hasta el año pasado). El mal de muchos funciona como tónico salvador. El principal riesgo, paradójicamente, que ven los países es precisamente que haya una demanda apreciativa sobre sus monedas que les haga perder competitividad. Ya hemos tenido esta semana mensajes del Banco de Corea quejándose de la depreciación del yen, o a Juncker en Europa quejándose de lo peligroso que es para la recuperación económica europea la subida del euro. Ni contigo ni sin ti, contigo porque me matas y sin ti porque me muero. Además es sumamente importante a la hora de invertir. Hace dos comentarios les advertía de la subida explosiva que había tenido la Bolsa Japonesa de un 26% en mes y medio. Para un inversor europeo que no hubiese cubierto su posición en yenes, su beneficio hubiera sido sólo de un 5%.

Otra pregunta que me ha hecho algún profano es el tejemaneje que tienen los bancos centrales cuando compran bonos emitidos por el Tesoro de su país y las repercusiones que tiene sobre el déficit. El Tesoro americano emite, pongamos 1 trillón de dólares, para pagar los sueldos de los funcionarios, los gastos de defensa o la construcción de carreteras. Pues en la situación actual, la FED les compra 800.000 billones por los que básicamente no les cobra nada, ¡¡¡ les está financiando gratis, cuando en España para emitir lo mismo el Tesoro tiene que pagar un 5%!!! Y esto es básicamente así porque la FED tiene una impresora muy molona de última generación que le permite imprimir con el único coste de la tinta un montón de billetitos. Esto no tiene ningún problema siempre que no desemboque en inflación vía “he perdido la confianza en la capacidad de compra de los Benjamin Franklins”. Antes tenía que tener unas reservas equivalentes en oro, pero ahora mismo hay 54 trillones de créditos en el sistema financiero americano que se basan en la confianza en su Banco Central, porque realmente NO TIENE NADA real que lo garantice. ¿Por qué tanto lío con el techo de deuda y el abismo fiscal? ¿Por qué tener austeridad sobre las cuentas públicas o sobre el gasto militar, si tenemos a alguien que compra todo lo que necesitemos y además no nos pide nada a cambio? ¿Qué más da que el total de activos de los Bancos Centrales del Mundo sea de 18 trillones de dólares  y equivalente al 19% del PIB mundial, justo el doble que hace 10 años?

Me enseñaron de pequeño que la mejor forma de librarse de un problema era resolverlo. En la política y la economía es endosárselo al siguiente.

Julio López Díaz, 16 de enero de 2013

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