Según cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas

Según cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas, la primera vez que Julio César llegó a África tuvo la mala fortuna de tropezar y caer a tierra, nada más desembarcar. Con gran presencia de ánimo, César se sobrepuso al instante al accidente y, levantándose, dijo “Teneo te, Africa” (te tengo África) dando a entender que no había sido una caída casual, sino más bien un acto voluntario con el que simbolizaba que había tomado posesión de aquella tierra.

Pues los bancos españoles, después de su tropezón durante 2011 y 2012, se han apresurado a levantarse, golpearse la ropa, sacudirse el polvo y gritar ¡yo no necesito dinero! mientras que los palmeros de turno gritan alborozados. Yo, que soy muy ignorante y mala persona, me pregunto: ustedes no lo necesitan, pero ¿la economía española, representada por pymes, autónomos, etc., que tienen las líneas de crédito cerradas, tampoco? Pero, ¿no se pidió ese dinero para facilitar el crédito? ¿No hay demanda real? Nos quejamos de los problemas que tenemos de financiación y devolvemos dinero al 1%.

Lo que no deja de alucinarme, descolocarme y sorprenderme es las distintas respuestas de la psique humana ante los mismos hechos. A comienzos del  2010 tuvimos todo el conflicto de la primavera árabe que sacudió a los mercados; ahora las noticias de Siria y Egipto pasan totalmente desapercibidas. El año pasado nos tirábamos de los pelos con un déficit inicial del 7%, este año publicaremos una cifra superior, pero hay un consenso en cuanto a que vamos por el camino adecuado, aunque esa cifra está muy determinada por la mano que han metido en el bolsillo al ciudadano de a pie (que ha pagado alrededor de un 10% de impuestos más que en 2011). Si un objeto es viejo y tratamos de venderlo está obsoleto, si tratamos de comprarlo es una pieza de coleccionista. La bolsa japonesa sube porque se deprecia el yen, y la bolsa europea ¿Porque se aprecia el euro?

Los mercados siguen negándose a corregir, y se están apoyando en dos premisas. La primera , y que era para nosotros la clave para que sostuviera el movimiento, una salida del dinero asustado que se había ido a productos con rentabilidad negativa (bonos suizos, alemanes a corto) y que ve ahora como se retrasa el fin del mundo, y pasan a productos con mayor riesgo. El dos años alemán, por ejemplo, ha pasado de estar con rentabilidades negativas de 10 puntos básicos, a rentabilidades positivas de 0.30%. Hay que recordar que en los últimos cinco años, los fondos de renta fija recibieron la mayoría de los flujos de dinero, y acompañaron con rentabilidades interesantes provenientes de las bajadas de tipos de interés. Los bonos a largo también están “sufriendo” y ya tenemos al 10 años americano por encima del 2% y al alemán por encima del 1,70%. Esta reasignación de activos es a mi juicio el principal conductor del mercado, pues no está habiendo mejoras en los beneficios de las empresas (están saliendo en línea con lo esperado o ligerísimamente mejor) ni en sus perspectivas. A esto se le une el consenso de mercado de haber casi eliminado el riesgo de cola. Wall Street ha decidido que todo está perfecto, hay un boom en el mercado de casas, hay una recuperación masiva del empleo y el fiscal Cliff ya está solucionado. ¡¡Sólo hace falta que el resto de las calles se enteren!!

Hemos descubierto que el estar endeudado no es importante. Si tienes un límite para endeudarte y eso genera problemas en los mercados, no hay nada mejor que quitar ese límite y ya está. ¡¡Teníamos la solución delante de nuestras narices y hay que ver lo que nos ha costado verlo!! Si caen las acciones, pues se adopta la posición china. La semana pasada el Chairman de la CNMV china comentó “es necesario intervenir en los mercados en los momentos claves”. ¡Viva el libre mercado cuando suba, que ya vendrá alguien a socializar cuando caiga! Y encima mi mujer me pide que sea como Draghi “ilimitado e inagotable”. Se ha pasado el riesgo del sector financiero al sector público (en el SAREB ya vuelan los cuchillos), y el riesgo principal lo tiene el BCE, que tiene en su balance, como colateral del dinero que ha prestado, toda una inmundicia de papel.  Al final, el número con el que me quedo es que el endeudamiento del estado español ha subido en 96.000 millones en 2012. En USA hemos tenido también crecimientos importantes de la deuda pública, compensados en parte por una ligera caída de la privada (esto tiene truco porque ni las familias ni las empresas se han desapalancado, sino que la mejora viene por una menor deuda del sistema financiero). Aquí el número con el que me quedo es una deuda total de la economía americana de 55 billones españoles de dólares, más de un 350% de su PIB.

Los mercados vienen apoyando la política de la FED de quantitative easing, y mostrándose más críticos con Europa, aunque al final han hecho multitudinaria esta política en el mundo. ¡Nos ha jodido mayo con las flores! que diría mi abuelo, como que han hecho subir los mercados de acciones más de un 100%. Y con esto todo el mundo contento. ¿Todo el mundo? Pues los que no tienen activos financieros no lo están tanto, porque apenas se ha notado en la economía (curiosamente, acaba de salir la lectura del PIB americano del cuarto trimestre y ha sido negativo en una décima). Yo, con mi natural optimismo, veo por delante la negociación del fiscal Cliff para el próximo mes y veo dos alternativas: a) llegan a un acuerdo y se reducen gastos (menor PIB, que es lo que ha pasado en Europa) b) no llegan a un acuerdo y se disparan los mecanismos automáticos de control (menor PIB). Estados Unidos va a empezar a perder, en mi opinión, la ventaja que le ha sacado a Europa en estos cinco últimos años.

De cara a los mercados, seguimos sin posición relevante. Vendimos la posición larga estructural que teníamos y estamos en el burladero. El corazón me pide quedarme corto, pero el caballo de Espartero murió hace tiempo y esperaremos a tener algún tipo de divergencia clara. Vamos a ver qué pasa con el tema de la suspensión de la prohibición de cortos en España.

Una vez vi en televisión a un negro de Harlem que decía “yo nunca he creído en Santa Claus, sabía que ningún tipo blanco se atrevería a pasearse de noche por mi barrio”. Vamos a ver qué pasa cuando acabemos este período de navidades mercantiles.

Buena semana

(Voy a resistirme a firmar con seudónimo)

Julio López Díaz, 30 de enero de 2013

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