Los hermanos Marx

Irving Thalberg era un productor de la Metro Goldwyn Mayer que tenía la costumbre de retener a sus visitantes en la sala de espera durante períodos de tiempo irrazonablemente largos antes de que entraran en su despacho. En una ocasión, los hermanos Marx fueron a verle y perdieron la paciencia. Cuando, tras varias horas de espera, Irving salió a recibirles, se encontró a los hermanos completamente desnudos y asando patatas en la chimenea de la sala de espera. Nunca más les hizo esperar.

Pues así está el mercado, esperando a que salga Bernanke del despacho y nos diga si quita o reduce sus estímulos monetarios. En algunos mercados como Japón o muchos emergentes, los espectadores han puesto ya sus posiciones en la chimenea, y han quemado algunas de las posiciones que tenían en estos mercados. Hemos tenido un mes de mayo con fuertes salidas de dinero de mercados emergentes, con caídas de sus monedas y de sus bolsas, y con fuerte apreciación de sus tipos de interés. Ese movimiento de repliegue no ha afectado tanto a Europa y Estados Unidos, aunque empezamos a ver figuras de vuelta en estos mercados. De todas formas, para eliminar mi tradicional pesimismo, tengo que decirles que estamos empezando a ver que un beneficiario de estos movimientos podría ser la bolsa española. Ahora mismo, nos gusta jugarla contra Alemania y, sobre todo, contra Francia. Llevamos dos años con muchos jugadores cortos de España y largos de Alemania, y si se confirma el repliegue que vemos en los índices mundiales, mucha gente va a deshacer estas posiciones. La única pega fundamental que se nos presenta es la mala pinta de los países principales al sur de Rio Grande (México y Brasil, principalmente) y su derivada a las empresas españolas, pero a pesar de esta china en el zapato, creemos que hay que jugarlo. Y no tanto porque España vaya a levantar el vuelo, como porque estemos dibujando un pequeño suelo. En el último mes los datos de portada han sido relativamente buenos (sobre todo, tras el lúgubre panorama que nos pintaron en la rueda de prensa tras el consejo de ministros de finales de Abril), si no escarbamos. Hemos tenido una balanza por cuenta corriente positiva por primera vez desde que el hombre pisó la luna (aunque sea porque hemos dejado de consumir), las necesidades de financiación se cubren sin problemas (aunque la deuda del Estado en manos de bancos españoles haya subido al 40%), parece que hay un menor crecimiento del déficit público (aunque el déficit acumulado a Abril de 25.000 millones sea el mismo que el del año pasado, y con un mayor peso de los impuestos que del recorte del gasto) y hay casi 100.000 desempleados menos que el mes anterior (aunque la mayoría se hayan creado en hostelería y construcción y lo de la manida reforma del sistema productivo siga quedando sólo para los programas electorales). Pues a pesar de todo esto, lo jugaríamos contra otros índices.

En USA, la historia va por otro lado. Los datos económicos están saliendo muy dispares, aunque hayamos visto recuperación en algunos de ellos. Hemos tenido mejores datos en confianza del consumidor y precios de vivienda, pero peores en datos de actividad. El dato de la vivienda es, en concreto, muy particular. Los precios medios han subido un 10.8% en el último año, lo que mirado así de primera vista, parece indicar una recuperación americana. Pero si volvemos a meter la uña, vemos cosas no tan positivas. Los precios no están subiendo porque el ciudadano medio americano vea un futuro más halagüeño, sino por las compras que están realizando los grandes capitales, que gracias a Tío Ben ya no saben dónde colocar tanta liquidez. El fondo de Blackstone ha comprado 26.000 casas en 9 estados, y Colony Capital ha acumulado ya 10.000 y está comprando a una media de 280 millones de dólares por mes. El común de los mortales lo que se va a encontrar es un mayor problema de acceso por la intervención de estos inversores ¿les suena a cierto país, verdad? El 91% de las nuevas hipotecas tienen ayuda gubernamental de algún tipo, y el ratio de propietarios ha caído desde el 70 al 65%. Y además, estos fondos los compran porque tienen la financiación al 0%. ¿Qué harán si les suben los tipos de interés y empiezan a tener coste de oportunidad? El mercado es menos saludable de lo que parece. Todo esto en un momento en que a pesar de la subida del consumo privado americano cercano al 3%, lo hace desde una tasa de ahorro del 2.7%, la más baja de los últimos 6 años. El resto del mundo sigue financiando gratis a los americanos. Y eso, que de los líos presupuestarios ya nos hemos olvidado.

Otra noticia, no por anticipada menos relevante. La Unión Europea ha decidido establecer un arancel a las importaciones de placas solares chinas del 11% a partir de mañana. Empezamos con las medidas proteccionistas. Veremos las consecuencias para los productos europeos en China.

Y para acabar, un nuevo capítulo de, como diría Carlos Herrera, “pasión de bancos centrales”. La volatilidad promovida por el Banco de Japón está haciendo verdaderamente imposible cualquier tipo de inversión en acciones o en deuda japonesa. Vaivenes del 5% en la misma sesión crean una incertidumbre que hace que desistas de realizar cualquier tipo de apuesta. Hasta que la Fed no decida subir los tipos de interés (algunos lo llaman manipulación de los precios) nos hace imposible realizar una correcta asignación de activos, y a la vez, en la economía real, hace que muchos posibles emprendedores se lo piensen dos veces, porque no saben si el enfermo está sanándose o es un walking dead. Además, si nos adentramos en el componente psicológico de los inversores, pues la cosa está clara. Nunca tienen suficiente. Siempre quieren más medidas, más ayudas, más caballo. No hay límites a la voracidad y a la avaricia (como tampoco los habrá después para el miedo). Hagamos un pastel con cosas de Schumpeter y Corín Tellado. Para el primero, la clave del capitalismo es la destrucción creativa, la eliminación “inteligente” de lo ineficiente que hace que los recursos disponibles se encaminen a lo más productivo. Los Bancos Centrales impiden este proceso inundando de liquidez el mercado, haciendo que no se liquiden estos viejos negocios y que se mantengan como zombies (las dos décadas japonesas). Y ahora entra Corín Tellado en versión lopeciana. La esperanza de un amor que nos ha abandonado y que no nos corresponde ya, nos sigue atrapando por un hilo de esperanza de que todo vuelva a ser como antes. Ese hilo nos crea una situación enfermiza, que nos hace no valorar nuevas alternativas. Nos agarramos a lo que no tiene solución y dejamos pasar todas las “gallinitas” que campan por los campos de Dios. Creo que me ha quedado bastante teatral. Los préstamos que refinanciamos a empresas de comunicación quebradas o inmobiliarias endeudadas impiden que se financie a nuevas empresas sin tantas anclas.

De Bernanke siempre se podrá decir en su funeral: era un buen ciudadano, un hombre recto y un ardiente patriota… pero tenía una información muy limitada sobre el uso de las sierras circulares.

Buena semana

Julio López Díaz, 05 de junio de 2013

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