Xanto

Xanto era el amo del fabulista Esopo. Un día que había bebido mucho, apostó su casa a que sería capaz de beberse toda el agua del mar. Otro ciudadano aceptó la apuesta. Cuando Xanto se dio cuenta de lo que había hecho, pidió consejo a Esopo para salir del paso. Y Esopo le dijo que él le acompañaría y que le dejara hacer. Llegó el día de realizar lo apostado y se juntó mucha gente a la orilla del mar. El competidor de Xanto ya tenía sus muebles en la calle para meterlos en la casa de Xanto tan pronto como el filósofo perdiera la apuesta. Llegó Xanto, acompañado por Esopo, y su competidor le gritó:- ¡Ahí tienes el mar! ¡A ver cómo te lo bebes! Esopo puso las cosas en su debido punto. Preguntó: ¿qué dijo mi amo que bebería? Toda el agua del mar, respondió el contrario. ¿Y el agua de los ríos? No, sólo la del mar. Pues cerrar el paso al agua de los ríos, y cuando estén todos cerrados, mi dueño beberá el agua del mar.

La verdad es que la anécdota da mucho juego para los mercados financieros y admite numerosas metáforas e interpretaciones. Puede seguirse que Xanto representa a los inversores en plena burbuja etílica y que Esopo representa a los Bancos Centrales, siempre dispuestos a servir a sus amos, de forma fiel, el café reparador después de levantarse entre vómitos y olvidos varios. También puede uno interpretar de forma sutil esa imagen del mar como mercado de valores donde no dejan de llegar los ríos de liquidez de los mismos Bancos Centrales. De hecho, la mayor preocupación de los mercados es si el vigía que está rio arriba anuncia si viene crecido o empieza a secarse. Y entre tanto, hemos tenido la primera aparición de la hermana gemela del emperador de Star Wars ante el Congreso americano, después de una serie de datos regulares sobre la macroeconomía americana.

La verdad es que sigo siempre con interés los mensajes que mandan los profesores universitarios americanos e intento hacer un esfuerzo para comprender qué cosas ven en el paisaje que a mí se me escapan. Para el anterior chairman, su principal fantasma era no repetir los fallos que tuvo la FED tras la crisis del 29. Para Bernanke, el gran error tras la Gran Depresión fue no aumentar la oferta monetaria de forma suficiente mientras el sector privado se desapalancaba de sus deudas anteriores, lo que motivó una subida de los tipos de interés, que el crédito se volviera a contraer y llegara la deflación. Utilizaba como ejemplo el período 1937-1938, donde la bajada de la oferta monetaria llevó a una contracción y a una bajada de la Bolsa en apenas un año. A partir de ahí, volvieron las compras de bonos, una depreciación brutal del dólar y el inicio de la IIGM que muchas veces nos oculta qué consecuencias económicas hubieran tenido las políticas keynesianas que se habían seguido. Lo que es cierto es que la llegada de la guerra impidió que la FED eliminara sus estímulos (el esfuerzo bélico requería que el coste de endeudamiento fuera liviano y por tanto que los tipos de interés estuvieran bajos “por un largo periodo de tiempo”) y al cabo de unos meses se experimentara una gran inflación no prevista. El desapalancamiento del sector privado duró unos veinte años y desembocó en un ratio de deuda sobre PIB de apenas un 10%, que permitiría el gran crecimiento de los años cincuenta.

En el caso actual, llevamos cinco años de desapalancamiento del sector privado y hemos seguido un proceso muy similar al de los años 30 con un apalancamiento del sector público que ha suplido a la menor demanda del  privado. Por llevarlo a cifras, la deuda de los hogares americanos se encuentra alrededor del 77% del PIB, cuando llegó a estar en el 94% en 2008. A pesar de ese gran esfuerzo de devolución de deudas (también con numerosas quiebras) ese 77% es todavía una cifra más alta que todas las vistas hasta el año 2002. El problema es que si le sumamos la deuda pública, nos encontramos con un endeudamiento total de la economía mayor al de hace cinco años, por lo que el desapalancamiento necesario puede que ni siquiera haya comenzado. Parece ser que la opción elegida se acerca cada vez más a la de Japón, que nos va a llevar a crecimientos bajos en el mejor de los casos. Y aquí es donde viene mi mayor crítica a los Bancos Centrales, porque han creado un sistema perverso, en el que ese mantenimiento de oferta monetaria no ha sido aprovechado para intentar un aumento de la actividad económica, sino que se ha embolsado en unos mercados de valores que permiten “arbitrar” la deuda de los estados con los tipos de intervención de los Bancos Centrales, y disuaden de hacer operaciones de “economía real”. Al doblar la esquina querremos disminuir la deuda de los Estados, pero no habrá vaca que ordeñar y además esto vendrá acompañado de los problemas demográficos de los que llevamos avisando desde hace tanto tiempo, derivados de la jubilación de la generación de los baby boomers en los países desarrollados. Las cifras están ahí. Ahora mismo hay unos cuarenta millones de pensionistas en USA y nueve en España. Para el año 2050 serán 90 y 20, respectivamente. En una encuesta realizada en USA en el último mes, el 60% de los trabajadores americanos decía que sus ahorros e inversiones eran inferiores a los 18.000 euros. Eso significa, según otros estudios, que están “short” de 66 billones de dólares (españoles) para poder mantener el nivel de vida que gozan actualmente. Por otra parte, el coste de la deuda federal americana de mantener el tipo de interés medio de los últimos cincuenta años hubiera supuesto que este año el gasto en intereses hubiera sido el 67% del total de ingresos fiscales. No está mal, ¿verdad? Menos mal que viene por detrás una juventud excelentemente remunerada y con multitud de trabajos donde elegir, que se encargará de solucionar nuestros problemas.

En cuanto a los mercados, la verdad es que me han sorprendido por la velocidad de recuperación y por las razones que se esgrimían. El viernes subieron porque el crecimiento del empleo había sido muy por debajo de lo esperado (cuanto peor, mejor por el lado de los estímulos) y luego han seguido subiendo porque la economía está bien aunque continúe el tapering. No hay que buscar muchas explicaciones, la gente ha interpretado que ha sido un mero recorte más, como los del año pasado y se han vuelto a lanzar por la calle Estafeta. Ya habíamos comentado la semana pasada que la rápida caída podría llevar a subidas, por los niveles de sobreventa que arrastrábamos, pero seguimos con dudas de si vamos a emprender un nuevo tramo al alza. Seguimos bastante neutrales, aunque los gráficos superpuestos que circulan por ahí comparando la situación actual con la del 29 acojonan bastante. El canario en la mina, en mi opinión, puede ser Japón y sobre todo el cambio dólar-yen. Hay innumerables posiciones en los mercados que tienen la financiación en el yen por su esperada depreciación y cualquier cambio en la política monetaria japonesa se llevaría por delante muchas posiciones y sus inversiones espejo en otros mercados. La bolsa es un cine donde se pasa siempre la misma película con títulos distintos.

Muchas veces, como gestor, no sabes si pones las posiciones que piensas, o piensas en función de las posiciones que tienes. Es lo mismo cuando juegas al golf y te preguntas ¿mi amigo es aquel que está en el bunker, o el bastardo que está en el green?

Buena semana.

Julio López Díaz, 13 de febrero de 2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: