Demóstenes

Demóstenes tuvo enemigos, como todo el mundo. En cierta ocasión, en que los atenienses estaban contra él por algunos defectos que les había reprochado, la gente que llenaba la plaza donde Demóstenes iba a hablar, empezó a soltar murmullos cada vez más fuertes, para impedir así que se le oyera. Demóstenes les gritó:

–       ¡Sólo dos palabras! Es para contaros la historia de un asno.

El anuncio intrigó a la multitud y le dejaron hablar.

–       Era un hombre que alquiló un asno para ir de Atenas a Megara. El dueño del asno tuvo también que ir a Megara y le propuso hacer el camino juntos. A mediodía buscaron la sombra de un árbol para sentarse a comer. No había ninguno y el dueño del asno se sentó a la sombra del asno y dijo:

–       Te he alquilado mi asno, pero no su sombra, de modo que la sombra sigue perteneciéndome.

El que tenía alquilado el asno protestó:

–       No, no. He alquilado el asno entero con todas sus consecuencias.

Y al llegar aquí Demóstenes bajó del tablado y se fue. Le gritaron:

–       ¿Y qué ocurrió después?

–       ¿Cómo? ¿Os interesa más oírme hablar de la sombra de un asno que de vuestro propio interés?

Y así consiguió que le escucharan.

Todo lo que está sucediendo en Ucrania, en mi opinión, está distrayéndonos bastante, a nivel de mercado, de todo lo que tiene que ver con el crecimiento económico mundial, haciendo que toda la operativa se centre en las declaraciones o intervenciones de unos y otros. Hemos dejado de lado el verdadero problema económico que tenemos, y lo único que hacemos es risk-on, risk–off, cambiando el orden de prioridades. El conflicto, lejos de debilitar a las bolsas, las hace seguir un trayecto perverso. Ahora el único problema es Ucrania, si no pasa nada, nos vamos a nuevos máximos y no miramos la situación económica. Como decía alguno por chat, lo único que necesitamos para que el S&P 500 llegue al 2000 es que Rusia invada Ucrania.

Los mercados se encuentran en una fase lateral que ya dura dos meses, en la que no parece haber muchas causas para romper alguno de los lados del rango. El principal motivo que esgrimen algunos para que no caiga, es la ausencia de alternativas de inversión, con los tipos de interés por los suelos y el crédito en mínimos. Esto, por supuesto, tiene su trampa, porque desprecia la variable temporal de esperar y ver. La única fórmula para hacer una buena inversión, es que no te hayas quedado atrapado en otra por “tener que hacer algo con tu dinero”. Para los no economistas, un ejemplo muy útil. Usted se encuentra a las 4 de la mañana de un jueves en el Gayarre y le dicen que tiene que elegir entre las presentes a su próxima esposa. Pues lo mínimo que tiene que hacer es algún tipo de prueba, como esperar a ver qué pasa cuando les dé la luz del sol, y ver que al menos no se incendian y se transforman en polvo. No es muy científico, pero sí ayuda. La principal causa para que no suban, me van a permitir que no se la exponga aquí, ya que estoy llegando a un acuerdo con una editorial de las grandes para hacer una edición de bolsillo de 5.000 páginas, y la pela es la pela…

La diferencia de comportamiento entre la economía real y la economía financiera no deja de ampliarse. A principios de año, la expectativa de crecimiento de beneficios de las empresas del S&P 500 para el primer trimestre era de un 4,4%. La última que se está manejando es de un crecimiento del 0,3%, con caídas generalizadas de todos los sectores, apreciándose un mejor comportamiento sólo en el sector de utilities. Esto no tiene porqué tener una consecuencia inmediata en la cotización del mercado. Ya el año pasado nos dejamos por el camino más de un 5% en beneficios reales respecto a esperados, y el mercado subió casi un 30%. Para mí, la FED ha perdido hace mucho tiempo el control sobre el crecimiento de los agregados monetarios, en un esfuerzo por controlar todo a muy corto plazo y siempre mirando a no dañar a los mercados. Se ha olvidado de su verdadero objetivo dual de crecimiento con pleno empleo y control de los precios a LARGO PLAZO. Lo único que ha conseguido es fomentar la especulación, dar la apariencia al mercado de que pueden hacer todas las malas inversiones que quieran porque allí estarán ellos para salvarlos y desdeñar las posibilidades de un crecimiento real (basado en la inversión y en la producción) para basarlo todo en un efecto placebo de subida de precios de los activos. ¡Qué lio eso de poner un negocio con su papeleo, sus impuestos, su gestión del personal! Mucho más fácil comprar unas acciones que siempre suben…

Uno de los gestores que más leo es Jeremy Grantham. Su visión, perfectamente clara y argumentada, presenta una sobrevaloración de las acciones de alrededor de un 65%, aunque también advierte que para aplicarle el término burbuja tendría que llegar a un 100% de sobrevaloración. Como ven, haciendo fácil esto de la gestión…

Y mientras, por el camino, hemos tenido la presentación del Comité de sabios de una reforma tributaria en España. El tema de los impuestos es siempre un tema peliagudo y complejo, con una parte del mercado con una demanda infinita a cualquier precio, y una oferta limitada y bastante elástica a movimiento de los “precios”. El informe parte de una premisa por lo menos cuestionable, y es que hay que mantener el nivel de ingreso tributario porque el gasto no puede reducirse más. Y por otra parte, se produce la calificación de cada vez más bienes como objetivos de recaudación, como son la vivienda y los coches. En el tema de la vivienda, estoy totalmente en contra de las ayudas para la inversión en vivienda. Si algo recuerdo del primer año universitario, es que las subvenciones a productos desplazaban hacia la derecha la curva de demanda, alterando el precio de equilibrio con la oferta. Al final, bajo el engaño de desgravarnos un poco todos los años, lo que se conseguía es subir mucho más los precios presentes de las casas, (y una mayor recaudación vía IVA o Transmisiones Patrimoniales). Las ovejas que entran, por las ovejas que salen. Sin embargo, también estoy totalmente en contra del intento de gravar la vivienda como si fuera una generadora de ingresos. No sólo está ya gravada con sus impuestos a la compra, sino anualmente con impuestos locales. No se puede hacer tributar dos veces. Pero detrás de esto, lo que se esconde realmente es lo que comentaba el director del informe Manuel Lagares en una entrevista que le hicieron el lunes. “La recomendación de la Unión Monetaria es gravar aquellos activos de los que los contribuyentes no se puedan escapar”. Ya que no podemos recaudar de los movimientos de capital, vamos a ponerle un traje diez tallas más pequeño al que no tiene suficiente estructura para poder moverse. Y aquí volvemos a la madre del cordero, que es la facilidad de hacer tributar a las rentas del trabajo y lo difícil que es hacerlo a las rentas de capital. Seguimos viendo la capacidad de las grandes multinacionales para pagar unos impuestos mínimos, pero los Estados prefieren recaudar algo a no recaudar nada. Una de las reglas del nuevo mundo.

En fin, que nos encontramos con nuestro vehículo en una vía muerta y en un cruce sin señalizar que nos puede llevar por delante hagamos lo que hagamos, y tenemos que ser conscientes de que, aunque no nos parezca justo o entendible, tiene preferencia el que tenga la pegatina de Camarón en la parte trasera del vehículo.

Buena semana

Julio López Díaz, 19 de marzo de 2014

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