El hermano de Dalí

El hermano de Dalí había muerto a causa de una enfermedad de transmisión sexual que el padre le había transmitido tras numerosas correrías por burdeles de la zona. Cuando Dalí era todavía un niño, su padre le dejaba libros con ilustraciones de enfermedades venéreas para que el hijo tomara conciencia. El resultado fue que Dalí sintió un horrible pánico al sexo, sobre todo al femenino, por eso sufrió impotencia y se entregó frenéticamente al onanismo como sustituto. De ahí la proliferación de formas, fechas y muletas en El Gran Masturbador.

El mercado de acciones sigue dentro del gran rango de lateralidad en el que llevamos instalados desde comienzos de año, esperando la anunciada implementación de ese moderno onanismo que son las compras de activos por parte de los Bancos Centrales. Y es asombroso, en un momento en que es precisamente Europa la única parte del mundo que está sorprendiendo al alza en sus cifras macroeconómicas. Los economistas estimaban que el mundo crecería en la actualidad en torno al 3%, y una vez más nos vamos a quedar cortos, situándonos en un crecimiento de alrededor del 2%.  China con un crecimiento de alrededor del 7.4% y USA con un 0% (ya saben, las nieves de invierno, la lluvia en primavera y el calor en verano), compensando una Europa liderada sorprendentemente por un alto crecimiento en Gran Bretaña. Me llama la atención que la demanda de nuevas políticas expansivas monetarias venga liderada sobre todo por políticos que han descubierto las virtudes alquímicas de la impresión de dinero, que creen que les permitirá mantener el grifo abierto, sin peligrar su reelección. Ya saben, como el enfermo receloso que pregunta intranquilo al médico ¿me asegura usted que la operación va a ir bien? ¿Y si se equivoca? Si me equivoco…, usted no se enterará de nada. Y el mercado reacciona comprando sobre todo renta fija (por encima de acciones) y con una sorprendente nueva subida del euro frente al dólar. Recuerden que uno de los consensos mayores en el mercado es jugar a la apreciación del dólar, y este movimiento está poniendo de los nervios a más de un gestor y empresa exportadora. Yo hace un tiempo ya que no tengo ninguna apuesta sobre divisas, porque no veo ningún movimiento claro. Lo que pienso es que es un mercado más de flujos que de expectativas, y la realidad es que desde comienzos de año, la FED sigue inyectando dinero al mercado aunque con crecimientos decrecientes, y el Banco Central Europeo sigue reduciendo su balance por la devolución de dinero de los bancos.

Nosotros, como hito sorprendente, hemos conseguido por primera vez desde que lanzamos el fondo hace tres años, no perder dinero en el mes de Abril, mes maldito donde los haya. Dentro del profundo aburrimiento que dirige los mercados, una de las cosas que nos puede sacar del letargo es la campaña para las elecciones europeas. Es curioso el papel de los partidos políticos durante la misma, unos diciendo que la recuperación ha sido gracias a ellos y los otros que no ven la recuperación por ningún lado. Pues yerran los dos. Por un lado, los que hayan cogido su utilitario durante Semana Santa y el último puente de Mayo habrán podido ver en primera persona que algo más de alegría consumidora sí que hay, y negarlo genera la misma desconfianza que cuando negaban que estuviéramos en crisis. Por otro lado, abogarse la salida de la crisis a las decisiones gubernamentales (a pesar de ellas, diría yo) es menospreciar a todos aquellos que han visto reducir sus salarios o incrementado su factura impositiva. Si miramos esa confianza en la prima de riesgo, es la misma que se ha reflejado en otros países como Italia, Portugal, Irlanda o Grecia, independientemente de que hayan sido rescatados o no, tengan gobiernos de un signo o de otro. Confundir nuestra habilidad como navegantes con ir encima de una ola ya lo sufrimos en las Cajas de Ahorros no hace mucho tiempo y acuérdense de las consecuencias. Lo que más me llama la atención es la capacidad de adaptación del ser humano a las circunstancias que vengan y su capacidad para salir adelante. Lo bueno que tienen las crisis es que “despiertan” el instinto de supervivencia adormecido y hacen que la gente despierte sus cualidades escondidas de innovación y emprendimiento, que desembocan posteriormente en nuevos periodos de prosperidad. Esa capacidad de transformarse en pájaro y no seguir siendo un pterodáctilo es la clave del progreso. Si miramos, por ejemplo, a mediados del siglo XIX cuando China e India eran el 50% del PIB mundial, vemos la gran diferencia de afrontar la revolución industrial que tuvieron los países. China optó por perpetuar un sistema de innovación basado exclusivamente en la experiencia, contrariamente a lo que ocurrió en Europa, donde gracias a la revolución científica acaecida desde el siglo XVII, se consolidó un sistema de investigación basado en la experimentación sistemática, que elevó drásticamente la tasa de innovaciones tecnológicas y llevó a Occidente a imponerse a Oriente. Por otra parte, el sistema chino de la época no fomentaba el pensamiento crítico, y la máxima aspiración era llegar a ser funcionario imperial, y para alcanzarlo había que recitar memorísticamente las máximas de Confucio. Es una comparación que no debemos olvidar cuando miramos a la actual sociedad española o francesa, y decidir hacia donde queremos ir.  El tamaño del Estado y su peso en la economía, las tentaciones de repetir modelos antiguos cortoplacistas son vientos de cara en este proceso de cambio.

España se ha puesto de moda, y todos los días hay un titular sobre algún chino que quiere comprar un hotel en Mallorca o un fondo que quiere llevarse promociones enteras de casas. La tentación del ladrillo es más peligrosa que Adriana Lima soltera. Yo sigo pensando que con el mercado inmobiliario hay que tener mucho cuidado. El que vayan flujos de grandes fondos de inversión es una derivada directa de la gran liquidez que hay en el mundo, pero no hay que olvidar que lo que intentan estos jugadores es dar el pase, y ahí es donde viene el problema. Los datos demográficos que ha publicado el INE para España para dentro de diez años son espeluznantes. La población dentro de diez años, de edad comprendida entre los 25 y los 29 años será un 28% inferior a la actual, entre 30 y 40 años un 38% y entre 40 y 44 años un 15% menor. La demanda no parece que vaya a subir mucho… si lo unimos a los incrementos salariales de dos cifras (como mínimo) para nuestra juventud, el maridaje se complica para que la gente se vaya a tirar a por el ladrillo. Eso sí, la cifra de personas entre 95 y 99 años subirá un 104%. No hablaremos de lo que esto supone para la Seguridad Social, porque para un día que me sale una carta un poco azul clara tirando a rosa no la vamos a embadurnar, pero todos los que crean en la telequinesis que levanten mi mano.

Esto de ser gestor se está volviendo un poco aburrido. Claro, que peor es ser químico: estar todo el día rodeado de botellas y no poder beber de ninguna.

Buena semana

Julio López Díaz, 07 de mayo de 2014

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