Opinión desde Attitude 15 octubre 2014

Lo hombres que reciben tratamiento exitoso contra la disfunción eréctil, basado en la viagra, deberían agradecérselo a los vecinos de Merthyr Tydfil, la villa galesa donde en 1992, durante unas pruebas efectuadas con un nuevo fármaco de los laboratorios Pfizer contra la angina de pecho y la hipertensión que contenía sildenafil, surgieron unos inesperados efectos secundarios que, inmediatamente, todas sus parejas (habituales y espontáneas) agradecieron. Los investigadores concluyeron que el fármaco era eficaz para ese propósito de combatir las anginas de pecho, pero que no en mayor grado que otros productos que ya estaban en mercado, por lo que se decidió retirar el medicamento a los pacientes residentes en la localidad. Mas curiosamente, éstos se negaron a dejarlo.

De momento no hay nuevo viagra para los mercados y ya vemos qué sucede. En el momento de escribir estas líneas, la bolsa alemana lleva una caída en el año del 8.52%, el Eurostoxx 50 del 4.64%, y la francesa un 6%. La bolsa española es la única que se mantiene en positivo en el año con una subida del 1.79%. El Dow Jones de industriales cae un 1.58% y el S&P 500 sube un 1.50%. Las caídas en el último mes rondan una media del 10%, y hemos roto (salvo otra vez en el IBEX) los mínimos que hicimos en la primera semana de agosto. La situación técnica está bastante deteriorada y ni siquiera ha hecho una parada por la sobreventa que llevaba en las primeras zonas de soporte. ¿Comprar ya? NOOOOOOOO (por lo menos los índices, hay algunos valores despeñados que podrían empezar a mirarse).

En el caso de Alemania, la ruptura del 8900-9000 nos marca un objetivo a la zona 7800-8000 como mínimo. La ruptura del 1900 del S&P marca un objetivo esperado en el 1780. La bolsa española, de seguir a las demás rompiendo los soportes del 9900-10000, podría correr hasta los 8800. Como ven, objetivos todavía lejanos pero que tienen un efecto de imán importante. ¿Ha cambiado algo en la última semana? Pues para el discurso que llevamos manteniendo desde el mes de abril nada, pero lo que sí ha cambiado es la percepción de los demás de la situación económica mundial. Así son los mercados. Repentinamente le dan importancia a cosas, cuando antes pasaban sin apenas percatarse de las espinas que afloraban. Y las declaraciones de los políticos, asombrados porque no se invierte, pues más de lo mismo. Los Bancos Centrales se parecen cada vez más a los escupe-fuegos de las ferias, con su boca llena de gasolina provocando llamaradas, pero que después de verlos un rato, nos empezamos a aburrir y nos vamos a buscar otra diversión. Al final la teoría de los rendimientos decrecientes también se cumple para las intervenciones monetarias. Como el mercado pierda la fe en estos personajes, podemos tener montada una buena. No se puede seguir pendiente de la Disneylandia que han creado en los mercados, cuando la economía real sigue parada. En su declaración de la semana pasada, y como bien refleja el economista de Citibank, Martínez Campuzano, ya no habla sólo de inflación y desempleo, que son los dos mandatos de la FED, sino que ya comenta que sus decisiones tendrán en cuenta tipos de cambio, situaciones macro y riesgos geopolíticos. La “casta” universitaria a los mandos del mundo. Y otra vez volverá a enviarse aquel chiste que usaban todos los conferenciantes al comienzo de sus discursos, sobre la diferencia entre “Return on Equity” y “Return of the equity”. Heráclito y Hegel en su máximo esplendor. Hace tres meses ya avisábamos del peligro de inversión en acciones “porque lo demás no me da nada”. Ahora, cuando vean el extracto a final de mes, van a ver cuántos años de tipos de depósito necesitan para recuperar lo perdido. Y precisamente por ese componente psicológico que se va de madre, es tan difícil ponerle un nivel a dónde comprar o vender, porque siempre el mercado exagera y te adelanta por la derecha.

Insistiremos una vez más en cuál es el problema, a riesgo de parecer repetitivos: LA DEUDA.

Vamos a irnos a la economía más fuerte para evitar comparaciones fáciles. En los últimos cinco años la economía americana ha crecido a un envidiable, desde nuestra perspectiva europea, 2.2% anual. Si nos vamos a los doscientas años anteriores al año 2000 (cuando se inicia la locura de las intervenciones monetaristas para evitar las caídas de la bolsa y eliminar los ciclos económicos) el crecimiento había sido del 3.9% anualizado. Como ven casi un 80% más de crecimiento medio. ¿Dónde puede estar la diferencia? Pues según algunos, que el conjunto de las deudas públicas y privadas alcanzó un nivel superior al 250% del PIB en 1999. Y este crecimiento de la deuda, lleva un lastre al crecimiento económico posterior de alrededor del 30%. La ruptura de determinados niveles de deuda, el incremento de la misma, lleva a consecuencias nefastas en un periodo corto de tiempo. Tenemos el ejemplo de Japón, que tiene una economía sin pulso desde hace veinte años. Y es precisamente este hecho el que nos ha llevado a una situación en la que no vemos inflación por ninguna parte, y los esfuerzos de algunos países por conseguir inflación los lleva a devaluar su moneda más de un 40% y meter a sus ciudadanos en una catarata de mayores costes energéticos y encarecimiento de los productos de primera necesidad, que lo único que consigue es darles menos renta disponible, menor consumo, etc. Hoisington en su última carta lo explica perfectamente. El problema está en la velocidad del dinero. El refrán del caballo que no quiere beber a pesar de tener toda el agua del mundo. Y la clave está en la productividad de la deuda. El dinero y la deuda se crean simultáneamente. (El dinero que yo tengo como inversor en bonos, el que crea el banco dando un préstamo, son las deudas que tiene otro). Si la deuda produce una corriente sostenible para devolver el principal y la deuda, entonces la V (velocidad del dinero) subirá, ya que el PIB sube por encima de lo prestado inicialmente. Si la deuda es improductiva, significa que no se crea esa corriente de pagos o que la deuda lo que realmente hace es quitar ingresos del futuro, por lo que la V baja. La deuda que se utiliza con el propósito simple de consumir o de repagar intereses o será improductiva o terminará por no pagarse, lo que nos vuelve a llevar a una bajada de la V. La fórmula que empleamos es M (masa monetaria) * V (velocidad de circulación del dinero) = PIB Nominal.

Las cifras de crédito, es cierto que han subido ligeramente en los últimos dos años, pero este dinero ha ido por enésima vez a la compra de automóviles, a hipotecas y a la compra de activos viejos (recompra de acciones de las empresas) y a fuerza de rebajar los estándares de crédito. Contrariamente a lo que piensa la gente, el mundo no ha empezado todavía a desapalancarse, y el total de deuda sobre PIB está otra vez en máximos históricos, lo que es un ingrediente muy peligroso cuando estamos en una posible deflación y no hay crecimiento. (Con la subida de inflación lo que se pretende es facilitar el esfuerzo para devolver la deuda). A la ya conocida deuda de los países desarrollados hay que unir el crecimiento extraordinario de la de los emergentes, especialmente China.

Y mientras los Gobiernos, que no se enteran de qué va la vaina, vuelven a tener como máximo objetivo salir reelegidos en las próximas elecciones y no cuentan la realidad a sus votantes, permitiendo nuevos relajamientos en sus objetivos de déficit.

Como dijo una vez Kennedy: “Lo que más me sorprendió cuando subimos al poder fue descubrir que las cosas eran tan malas como habíamos estado diciendo que eran”.

 

 

Julio López Díaz, 15 de octubre de 2014

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Un comentario

  1. sekatsimorez · · Responder

    Yo es que seré un cenutrio, pero veo la solución taaaaaan simple…

    En lugar de usar helicópteros marca Bernanke y aterrizarlos en las azoteas de los bancos, en los que el dinero regalado después no sale por la puerta de la planta baja, tendrían que usar drones al estilo de los que tiene previstos usar Amazon, para así hacer llegar ese mismo dinero pero en la puerta de cada ciudadano. La deseada inflación llegaría al día siguiente.

    Los consumidores es lo que tienen que no lo pueden evitar, como el escorpión de la fábula de la rana y el idem. Pero igualmente los burócratas es lo que tienen, como el tío Gilito, que tampoco lo podía evitar.

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