Mendelssohn

Mendelssohn tenía una memoria prodigiosa que asombraba a sus colegas. En 1844 le pidieron que tocara el Concierto para piano nº4 de Beethoven. Cuando llegó a la sala de conciertos, descubrió que no había ningún ejemplar de la partitura. A pesar de no haberla leído desde hacía dos años, la tocó de memoria y sin errores. En otra ocasión ocurrió algo todavía más impresionante. Además de dirigir, Mendelssohn había decidido tocar el piano en La pasión según San Mateo, pero la noche del concierto se percató, sentado al piano, de que la partitura no era la de la Pasión. Tenía pocas opciones: retrasar la actuación hasta conseguir un ejemplar o cerrar la partitura que tenía delante y arriesgarse a tocarla de memoria. En lugar de eso, dejó abierta la partitura, hizo como que la seguía, y pasó las páginas mientras dirigía y tocaba. Nadie se enteró de lo ocurrido.

Hace tres semanas, el BCE perdió la partitura que el mercado esperaba que tocara, pero desgraciadamente, le falta mucho del talento de Mendelssohn y la sinfonía delicada le ha salido dodecafónica, muy lejos de ser entendida por los melómanos inversores. Semana movidita esta última. En nuestra carta de la semana pasada alertábamos de la difícil situación técnica en la que se encontraban las bolsas del mundo, y el riesgo a la baja que entrañaban, con lo que acompañábamos unos niveles de compra bastante por debajo de los que había en ese momento. El Ibex andaba en los 10.100 y llegó hasta los 9.300, el Dax hasta los 8.350 desde los 8.900, y el S&P 500 desde los 1.900 hasta los 1.820. Nuestros niveles de compra de índices se encontraban alrededor de un 3% más abajo y no llegaron a materializarse. Pero si rápida fue la caída, mucho más rápida ha sido la recuperación, que en mi opinión ha ido mucho más lejos de donde podía pronosticar la sobreventa del mercado. La clave ahora es si vamos a tener una recuperación en V como tantas y tantas hemos tenido en estos años, o si por el contrario volverá a acercarse a los niveles que hemos recomendado para iniciar carteras, después de cinco meses con la tecla de compra eliminada de nuestros teclados. El mercado más fuerte sigue siendo el americano, que en el rebote ha llegado hasta el 61.8% de la caída anterior (zona de los 1.940) que caso de romper casi eliminaría por completo la situación que hemos calificado de más probable de llegar a los 1.800 puntos. Por el contrario, la bolsa alemana sólo ha llegado a la zona de ruptura anterior (8.900-9.000) que representa un 38% del movimiento y que puede ser sólo un pull back para iniciar el último tramo a la baja. Supongo que entre hoy y el viernes veremos cómo se resuelve la situación.

¿Y qué ha provocado esta vuelta tan violenta? Pues el apoyo enésimo de los cuidadores de los mercados que tienen un poder de manipulación tremendo y que ven que no logran sacar esto adelante, pero se empeñan en mantener una economía financiera arriba del todo, porque en la economía real es más difícil recrear Alicia en el País de las Maravillas. Y especial relevancia ha tenido esta semana un nuevo famoso inversor que ha suplantado a Soros y a Buffet y que, como diría Mariló Montero, se llama “Sources” o “Fuentes”. El fin de semana pasado salió un informe en el diario Nikkei en el que el citado “Fuentes” decía que el famoso fondo de pensiones público japonés había decidido aumentar su ponderación en acciones hasta el 25% de su cartera, muy por encima de lo que esperaba el mercado. El mercado se marcó una subida del 4%. Al día siguiente, el ministro de sanidad japonés desconocía que se hubiera reunido el consejo del fondo al que pertenece como miembro decisorio. En las hemerotecas se pueden encontrar palabras de un gran inversor que respondía a las siglas J.L. R.Z .que dirigía un fondo llamado España y que en el año 2008 planteaba que el Fondo de la Seguridad Social española debía comprar acciones para obtener “mayores rendimientos”. Ese fondo que se hubiera podido ir al carajo y que todavía sufre el expolio anual de 6.000 millones de euros aproximadamente a pesar de la “buena marcha” de la economía. Ayer mismo el susodicho “Fuentes” (como segundo apellido largo y aristocrático suele añadir “bien informadas pero que prefieren guardar el anonimato”) se reunió con algún periodista de Reuters e hizo una vez más de las suyas y volvió a empujar al mercado diciendo que el BCE se estaba planteando la compra de bonos corporativos. Esos papelitos con que los bancos europeos le están haciendo front running al becario de Goldman Sachs que dirige nuestros destinos monetarios. Así pueden pagar la nueva multa por manipulación de los tipos de interés que se les puso ayer a los bancos de siempre, y que una vez más suele acercarse a los ingresos de unas “horas de trading”. A las pocas horas salió el Financial Times negando la noticia, pero con la happy hour en su máximo apogeo ya nadie quería irse de la fiesta. ¡Qué miedo da ese intento de manipulación al alza! Cuando es al revés, ya salen los presidentes de los bancos diciendo que hay alguien que se beneficia de los bulos a la baja. Al alza son los fundamentales de las empresas.

Otros a los que me gustaría tener en mi equipo o al menos bien cerca, es a los miembros de la FED. Qué capacidad de mover los mercados con sus palabras hacia donde quieran. Vean el gráfico de las dos últimas semanas del S&P 500.

20141022 grafico

¡Cómo en apenas unos días, el ínclito Bullard pasa de comentar que deberían quitarse algunos estímulos, a decir que se debería demorar la eliminación de las compras de bonos! ¡Con dos cojones! Y estos tíos son los que tienen una visión a largo de hacia dónde tenemos que ir. ¿Es que la economía se ha deteriorado tanto en cuatro días? No, lo que se había deteriorado son los mercados bursátiles, simplemente. Al final la mayoría de los gobiernos del mundo han fiado su suerte a lo que digan los mercados, ya sea la subida del Nikkei para Abe, o la bajada de la prima de riesgo para Rajoy. Veremos qué pasa la semana que viene cuando la FED acabe, con toda probabilidad, con las compras. Si miran cualquier gráfico de los cinco últimos años, el gráfico de incremento del balance de la FED se puede superponer de forma casi milimétrica sobre el del S&P 500.

Y así va el mundo, hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubieran perdido el barco.

Buena semana,

Julio López Díaz, 22 de octubre de 2014

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