Clemenceau

Clemenceau estaba un día en la redacción de L`Aurore con otro colega. Sonó un disparo y una bala se incrustó en la pared. Clemenceau y su amigo se precipitaron a la habitación contigua, donde ya otros redactores habían detenido a un desconocido. Clemenceau decía: – Es un loco, seguro. -O un anarquista, replicó su amigo. En aquel momento el desconocido gritó: -¡Viva la justicia! Y Clemenceau se ratificó en sus palabras. – Lo que yo os dije: Un loco

No sé si es por la llegada real del otoño, o por ver repetidas una y otra vez las mismas escenas de los últimos años, pero la palabra que me define esta semana es la melancolía. “Vivo en calle melancolía, quiero mudarme hace años al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía, en la escalera me siento a silbar mi melodía”. No, no voy a cantarles el estribillo pesimista otra vez, pero ver en el parlamento de la nación, como único discurso de populares y socialistas, hablar de la corrupción de los otros; que las Naciones Unidas se haya propuesto como fecha límite el año 2100 para acabar con las emisiones de gases de efecto invernadero (ya se rolará la posición); que el Consejo Empresarial de la competitividad aconseje cómo crear puestos de trabajo (sus cuatro miembros principales no han hecho más que destruir empleo en el último año); o contemplar la nueva intervención del Banco de Japón ampliando el bazooka comprador, las únicas ganas que tiene uno, ya que se trata de ver películas en blanco y negro, es cogerse una manta, una copita de vino y ponerse junto a la chimenea a ver  “ ¡Qué bello es vivir!” y esperar que llegue la primavera.

Los mercados bursátiles han vuelto a hacer de las suyas y han tenido la enésima recuperación alcista de un intento bajista. Lo único es que ya no nos pilla tan de improviso, y en el momento que vimos que superaba los niveles que comentábamos en nuestro último informe del 1940 de S&P 500, por lo menos nos cerramos nuestras posiciones bajistas. Eso sí, la cara de panoli no nos la quita nadie. Lo bueno es que de todos estos movimientos siempre (quiero pensar) somos capaces de sacar algún tipo de experiencia que nos lleve a la sabiduría. Yo he sacado dos. La primera es que cuando mayor parece la propia verdad (en nuestro caso la creencia de acertar el movimiento de los mercados) más falsa resulta a otros (principalmente mis amigos de la FED). Una gran verdad es una afirmación cuyo contrario es otra gran verdad. Ya no sé si me he liado. La otra conclusión es que los temas fundamentales permanecen siempre inalterables, lo único que cambia es el peso que les damos en cada momento. El mercado se hunde porque no hay crecimiento, o se va a las nubes porque esa misma situación llevará a la intervención ad-infinitum de los Bancos Centrales. La deuda está ahí, y pasamos de hablar de quitas a decirnos que mientras cumplamos el servicio de la deuda no pasa nada. Puro estado de ánimo. No queremos una acción a 10 euros y estamos como locos por comprarla a 30 euros.

Lo más importante de la semana ha sido la finalización del QE3 en USA y el nuevo helicóptero sorpresa en Japón (¿Estarán investigando las cuentas de los miembros del Banco de Japón que tomaron la decisión? ¿O la posibilidad de beneficiarse de esa información sólo la tenemos en la cabeza los latinos?) . En este último caso se ha incrementado la base monetaria hasta los 726.000 millones de dólares anuales  (para una economía de 4.5 billones de PIB), y aparte de comprar deuda pública, puede comprar también ETF y valores de real state. La excusa ha sido curiosamente la bajada de precio del petróleo y las “consecuencias psicológicas” de esta bajada para el consumidor japonés en un momento de preocupación porque no se consiga la tan querida inflación. En lugar de reconocer que no ha funcionado hasta ahora, lo que hace es excavar el agujero más hondo, pensando que debilitando el yen aumentarán sus exportaciones, etc., etc., etc. Hasta el momento lo que han conseguido estas políticas es mandar a freír espárragos su tradicional superávit comercial, que el coste de la vida para el John Doo japonés se haya disparado y volver a decrecer en PIB. Eso sí, la votación muy reñida con 4 votos a favor y 4 en contra, con el voto decisorio de Kuroda que para eso es el que la tiene más grande (dentro de lo que es el benchmark nipón), y con el curioso voto negativo de los miembros del comité que habían tenido vida laboral en el sector empresarial, y el positivo de los “profesores universitarios”. Consecuencias, el yen pierde casi un 5% contra el dólar y el Nikkei se mete una subida de un 10% en dos sesiones. Y fueron felices y comieron perdices… por lo menos hasta que venga el lobo chino en un momento de menor crecimiento y diga aquello de “no me toques la moneda que me conozco”, porque lo que se consigue realmente con estos juegos es exportar más deflación al resto del mundo. Ojalá me equivoque, pero tengo la sensación de que estoy en una mesa de póker y los japoneses han jugado un All-IN.

Mientras tanto en Europa, ¡oh sorpresa! han vuelto a bajar las estimaciones de crecimiento para el próximo año (eso sí, seguimos pensando que en el 2100, coincidiendo con la eliminación de la emisión de gases, creceremos seguro), y hemos tenido ya al primer banco alemán que ha puesto los tipos de interés de sus depósitos en negativo (se acuerdan cuando en junio el empleado de Goldman Sachs dijo que los tipos negativos sólo afectarían a los bancos y no a sus clientes…). De momento lo han limitado a los clientes de más de 500.000 euros, pero a mí legendaria malicia se le ocurren dos conclusiones terribles, la primera es si la gente volverá a poner su dinero en el calcetín (con lo que se reduciría la cantidad que pueden prestar los bancos y el objetivo contrario de lo que quiere el ECB) o si terminará sirviendo de excusa para eliminar los billetes y que todo pase el escrutinio de las cuentas bancarias. En Europa seguimos jugándonos todas las compras a que al BCE no le quede más remedio que comprar bonos gubernamentales, pero en un momento en el que se están haciendo públicas las profundas divisiones en el organismo, entre los pro y anti QE, entre los países del norte de Europa y los del sur. Supongo que mañana jueves nos sacarán de dudas. Hasta ahora no hay por dónde meter mano al mercado, y llevamos alternando días de subidas violentas con bajadas que eliminan todo lo avanzado. Los movimientos se paran en niveles en los que aparentemente no hay zonas de resistencia o soporte, y los comportamientos por sectores y acciones son de lo más diverso. Llama la atención las caídas en todos los valores energéticos y mineros. Estamos viendo mínimos de cuatro años en el petróleo y en el oro y sus causas requieren un monográfico y la participación en el guión de Ian Fleming, porque hemos leído todo tipo de versiones conspiradoras y divertidas.

Lamento mucho tener que dejarles aquí, pero es la noche de salida del bebé y he de quedarme en casa con la niñera.

Buena semana.

 

 

Julio López Díaz, 05 de noviembre de 2014

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