Opinión desde Attitude (28-ene-2015)

Bob, un tipo guapo, entra en un bar de deportes a las 21.55 y se sienta junto a una rubia espectacular, mientras dirige la mirada hacia el televisor. Comienzan las noticias de las 22.00 y la primera imagen es de unos reporteros enfocando la cámara hacia la cornisa de un edificio  donde hay un hombre amenazando con saltar. La rubia mira a Bob y le dice “¿Crees que va a saltar?” Bob, con suficiencia y voz rotunda contesta “Seguro, apuesto 20 dólares a que lo hará”. La rubia acepta el reto y apuesta a que no lo hará. Nada más poner el billete encima de la barra, el hombre de la cornisa hace el salto del ángel y se arroja al vacío. La rubia un poco contrariada exclama “Una apuesta es una apuesta, ahí tiene su dinero”. Bob responde “No puedo coger el dinero. Realmente había visto esto antes en las noticias de las 17.00”, a lo que la rubia responde: “Yo también lo había visto, pero no creí que lo hiciera de nuevo”. (Gracias por la cita, Bertrand)

Pues la semana pasada hemos visto cómo las dos noticias esperadas, han supuesto verdaderos saltos al vacío, y cómo todavía coge de sorpresa a más de uno. Que si los alemanes no dejarán que se haga el quantitative easing o que si los griegos no se arrojarían en manos de utopías ilusas, valga la redundancia. Me faltaba un buen gin-tonic y la hoguera de la chimenea para cerrar los ojos y que me acunara la melancolía.  Otra cosa no, pero a los Bancos Centrales se les ve venir de lejos y, meras marionetas en manos del mercado y su corte de plutócratas, hacen gala de una impericia y desconocimiento, que ya se verá juzgado por la historia .Y si además empieza la rueda de prensa de Draghi, presentando al presidente del banco central de Letonia, que se acaba de incorporar al euro y el tío se llama Vacilauskas, pues ya sabes lo que viene a continuación. Y todavía cuando les interpelan por la posibilidad de qué harían si no funcionara todo este experimento del profesor Bacterio, arrancan con un “aumentar el volumen y otros tipos de activo”. A mí cada vez me recuerdan más a los generales franceses con bigote de foca ,que desde su escritorio mandaron a la muerte a millones de soldados para ocupar meras tachuelas en los campos de batalla, una y otra vez, mientras les esperaban tranquilamente  al otro lado los nidos de ametralladoras. Si mueren 200, manda 200 más en lo que dura mi siesta. Por eso me ha llamado mucho la atención un documento publicado por Charles Gave sobre el papel de los bancos centrales y que intentaré resumir.

Parte de cuatro postulados de lo que deberían ser los bancos centrales:

  • Se espera que los bancos centrales sepan que el futuro es desconocido.
  • Seguir a Popper cuando dice que la cantidad de riesgo en un sistema es constante a lo largo del tiempo, y que cualquier intento de minimizar los riesgos de volatilidad en un tiempo, conducirá a un movimiento más fuerte en el futuro (tenemos el caso del banco suizo hace dos semanas)
  • La fijación de un precio falso para el coste del dinero incrementa el riesgo en un sistema exponencialmente.
  • La cuarta, y que fue la que llevamos defendiendo nosotros desde hace cinco años. Si un banco comercial está en dificultades, el banco central debe nacionalizarlo, garantizar a los depositantes y valorar los bonos y el equity a cero. Se recapitaliza y vuelve al mercado con un beneficio para el gobierno de turno. Y finalmente pasan los malos directivos por Soto del Real (la localidad la he cambiado yo del original). En ninguna circunstancia se protege a los banqueros.

También establece algunas cosas que los Bancos Centrales NUNCA deberían hacer:

  • Nunca se debería dar un forward guidance o carta de ruta sobre las acciones futuras de los bancos a nadie. Que reconozcan que, como los demás integrantes del mercado, no tienen ni zorra idea de lo que va a pasar en los próximos tres años (la estadística real deja al loco Abreu como un crack de la efectividad). Lo peor, es que el mercado, sabiendo que esto no funciona, le reclama más y más claridad para evitar sustos (esto se repite más que un bocadillo de callos, pero vuelvo a poner el ejemplo de Suiza).
  • Este forward guidance, lo único que consigue es incrementar el apalancamiento, usando el dinero que se toma prestado para comprar activos viejos (recalco esto) con un teórico flujo de ingresos mayor que el de los préstamos. El precio de los activos se dispara, y dado que esos activos están en manos de los más ricos, el diferencial de riqueza no hace más que ampliarse. Pero estos dineros van a activos antiguos, no a nuevos, que por definición tienen flujos desconocidos, por lo que el stock de capital no sube. La productividad cae, el crecimiento estructural de la economía se reduce y los pobres son más pobres y dando gracias por que los látigos al menos no sean de siete colas.
  • Siguiendo otra vez a Popper, la aparente reducción del riesgo hoy, gracias a la gilipollez del foward guidance (los calificativos vuelven a ser míos) conduce a un masivo incremento del riesgo en un futuro. Como va a pillar a todo el mundo mucho más apalancado, cuando estalle esto (que lo hará) la caída será armagedónica y la sociedad será más pobre.
  • Wicksell apela a que los bancos centrales debería refrenarse de tener una visión del precio del dinero y que debería preparar simplemente a sus computadoras para mantener los tipos de intervención 50 puntos básicos por debajo del crecimiento nominal del PIB permanentemente. Si hay problemas, se da infinita liquidez, pero a UN PRECIO. Bajo ninguna circunstancia los bancos centrales deberían intentar manipular los tipos de interés a largo o los tipos de cambio, ya que no son lo suficientemente listos para entender las implicaciones de estas manipulaciones en un futuro.

Como ven, cosas que llevamos repitiendo desde tiempos inmemoriales. Al final caemos en una trampa saducea. Tengo que dar protección a los inversores para que haya confianza y de alguna forma inexplicable acabe el dinero en la economía, se creen puestos de trabajo, se crezca, etc. Pero, como ninguno de estos tíos ha salido de sus despachos de las universidades o de las mullidas alfombras de las oficinas de Goldman Sachs, piensan que es como el trasvase Tajo-Segura, que abres la compuerta y riegas los campos. Y sin embargo la consecuencia real es la siguiente: Yo recibo la pasta y puedo hacer dos cosas. 1) La invierto en economía real (¡Vaya lío! Contratar gente, pagar impuestos en A, pagar sobres en B al concejal para que me dé la licencia para el bar pronto, intentar que Iberdrola me dé la luz antes de que acabe la instrucción la jueza Alaya, y que luego la gente entre. 2) La pongo en los mercados financieros, que me han dicho que los Bancos Centrales han puesto una puta que vigila que las cotizaciones no caigan (o eso me ha dicho el taxista). La respuesta es fácil. Pues nada, sigamos para bingo.

Me he quedado sin líneas para hablar de Grecia, pero ya saben cómo funciona esto, corrige al sabio y lo harás más sabio, corrige a un necio y ganarás un enemigo.

 

 

Julio López Díaz, 28 de enero de 2015

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