John Law

Una de las burbujas más famosas de toda la historia fue la que organizó un snob escocés, John Law, en la Francia de los últimos años de Luis XIV, el rey sol. El poderío militar francés había tenido un coste importante, que unido a un desenfreno total en el gasto de la Corte había llevado a una montaña de deudas. Es lo que pasa cuando piensas que eres el centro del mundo. Desde 1690 la moneda se devalúa 40 veces. En 1708, este aventurero escocés le expone al rey un proyecto para crear una moneda que no dependa directamente de los metales preciosos que tenga el Estado. Crea la Compañía de Luisiana, que explotará las minas inagotables de oro del nuevo mundo. Esto mejora la percepción de los billetes y gana la confianza del pueblo. Hace que las acciones de la compañía suban con fuerza. Para ello, basta con recortar la oferta de acciones artificialmente de vez en cuando. Total, no había internet, ni la CNN podía desplegar sus cámaras por el Misisipi. Ni que decir tiene que las minas nunca existieron. El dinero que se obtiene de la venta de acciones va a cubrir los agujeros corrientes del Estado. Law es nombrado ministro de Hacienda. Cada vez hay más compradores y a precios más altos. El dinero barato hace que caigan los intereses y el país vive un momento de prosperidad. En 1720, ¡¡12 años más tarde!!, el príncipe de Conti se enfada cuando encuentra dificultades para comprar más acciones y decide ponerlas a la venta, pero exigiendo para ello que le den una parte del oro extraído. Al no poder dárselo, se produce el pánico y 25 personas morirán ese día al intentar asaltar la Banque Royale para recuperar su dinero.

La historia se repite una y otra vez, y en la mayoría de los casos son las propias autoridades, que deberían velar por la integridad de los mercados, las que explotan más las situaciones. Yo cada vez entiendo menos el interés de los Bancos Centrales en subir los precios de los activos con riesgo, pero a uno ya le entra complejo de Casandra. Una muestra la estamos viendo en el mercado chino, que lleva un rally espectacular desde junio (100%). Ya sabemos las condiciones políticas y socioeconómicas en China, y el difícil equilibrio que representa el afrontar un aterrizaje suave de su economía sin que se les dispare la conflictividad laboral. Y la tentación de mantener políticas monetarias laxas es muy grande. En un intento de cambiar su modelo económico centrado en exportaciones y en inversión en infraestructuras, hace un tiempo manifestó su intención de centrarse en el desarrollo de los sectores tecnológicos y de I+D (lo mismo que el resto de los gobiernos del mundo, por otra parte). Esto ha hecho que su índice tecnológico (el equivalente al Nasdaq) se encuentre a un PER por encima de 200, muy superior al alcanzado por el índice americano en el año 2000, pre-estallido. Se han unido otras medidas, como las de permitir los margin-call (compras apalancadas) y la famosa interconexión con la bolsa de Hong Kong que permitirá las compras a extranjeros. En el último mes se han abierto más de un millón de nuevas cuentas de particulares para hacer trading en bolsa, y los bancos no dan abasto para hacer frente a nuevas peticiones. Según Bloomberg, el 70% de los nuevos clientes no tienen el equivalente a nuestro graduado escolar. Los dados están echados, que diría César. Hemos pasado el Rubicón de las políticas monetarias. El Banco de Japón sigue comprando hasta los cromos de los Phoskitos y ya tiene en su balance acciones equivalentes al 20% del PIB (1 billón de euros europeos). Si lo unimos al cambio de política del Fondo de Pensiones públicas, aumentando su ponderación en renta variable, tenemos al Nikkei camino del 20.000. Antes hablábamos del crowding out (desplazamiento de la deuda pública sobre el resto de las inversiones). Ahora estamos viendo lo mismo de la economía financiera sobre la economía real. Todos los ahorros se van a papelitos. Los activos financieros representan (en Estados Unidos y según un informe de la propia FED) el 82% de la riqueza neta de las familias y de las empresas no financieras, alcanzando una posición extrema sobre otros activos productivos o sobre activos reales. Cualquier caída del precio de los activos financieros tiene un poder destructivo tremendo. El corner en el que nos hemos metido tiene proporciones elefantiásicas. Los bancos centrales tienen las manos totalmente atadas, y no dejamos de ver el temor y acojonamiento que tienen de subir tipos, ante cualquier dato económico más débil de lo esperado. Lyndon Johnson y Nixon pronunciaron la misma frase: “No voy a ser el primer presidente americano en perder una guerra”, refiriéndose a Vietnam. Eso les impidió tener una salida honrosa y no dejarse 60.000 vidas americanas (si hablamos de vietnamitas el increíble rango de fluctuación va desde los 1.5 millones a los 5.7 millones). Los miembros de la FED no quieren ser los culpables de una subida “anticipada” de los tipos de interés y provocar víctimas. Ya saben que esta es la premisa que manejamos nosotros. Que no serán capaces de subir tipos ni de bajar el tamaño de sus balances. Y lo peor de todo es que sigue sin demostrarse que ayude realmente a la economía. Los datos económicos americanos están deteriorándose en los dos últimos meses y el mejor reflejo ha sido el último dato de empleo,  con la menor creación mensual desde finales de 2013. Es un único dato (aunque se hayan revisado también a peor la de los dos meses anteriores) y veremos si vuelve a ser algo aislado o firma ya un tope en la creación de empleo. Una vez más, el mal tiempo meteorológico vuelve a ser una variable desafiante y las previsiones de crecimiento de la economía ya hablan de incrementos de PIB menores al 1% en términos anuales para el primer trimestre. Un dato esperanzador, sin embargo, es que algunas empresas han anunciado incremento de salarios para sus trabajadores (Wal Mart o McDonald´s). Es un primer paso para una recuperación real de la demanda. Luego, eso sí, ves que el ofrecimiento de McDonald´s es pagar un dólar más por hora que el salario mínimo local de donde estén situados sus restaurantes, y espera (redoble de tambores) que para finales de 2016 se alcance una media de 10 dólares la hora.

Todo lo contrario está sucediendo en Europa, donde los datos económicos están indicando un incremento de la velocidad de recuperación. ¿Qué repercusión puede tener esto en los mercados? El fuerte movimiento de apreciación del dólar se ha frenado desde que han entrado las dudas sobre la dirección alcista de la política monetaria americana. Si viéramos una rotura del 1.105 contra el euro, podríamos ver carreras de todos los especuladores del mundo cerrando sus posiciones, que podrían llevarlo hasta el 1.18. El diferencial de rentabilidad de las bolsas europeas respecto a la americana ha venido explicado en gran parte por este movimiento de divisas. De seguir la correlación podríamos ver compras de bolsa americana contra europea que cierren ese spread. Ya sabemos que todo el mercado está posicionado al revés. Mientras tanto, sigue su avance la bajada de rentabilidades de la deuda europea. Hasta España ha logrado emitir a tipos negativos a plazos de seis meses. Dentro de poco seremos de los países más prósperos del mundo. Como somos de los que más deudas tenemos, más dinero ganaremos al colocar nuestro papel. El país de las maravillas en versión Tim Burton. El Banco de Suiza ya emite a 10 años a tipos negativos. Antes eso nos hacía pensar que la recuperación no se divisaba en el horizonte. En el nuevo mundo, es un nuevo motivo de vino y rosas.

Decía Pitágoras, “prefiero el bastón de la experiencia al carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie”. Supongo que es otra cosa que está demodé.

Buena semana

Julio López Díaz, 08 de abril de 2015

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Un comentario

  1. Jose Maria Cantero Guibert · · Responder

    Estimado Julio, como veo que lees los comentarios que a veces hacemos, me animo ha dejarte otro.( Me encanto el de. El rico y el pescador)
    Me tienes completamente despistado, unas veces te noto un poco mas optimista sobre la situación económica , y al momento me vence otra vez el pesimismo que tus entradas me trasmiten. Ya no se si cancelar todas las inversiones que tengo y comprar metales preciosos o lentejas en la India. me recuerdas mucho a un buen amigo desde casi la niñez, que fue el que me recomendó vuestra empresa de asesoramiento y que supongo que conocerás J.A,L, , que últimamente también esta muy pesimista , y así es muy difícil conseguir nuevos clientes.
    Un abrazo
    J.M.C.

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