Pico de Mirandola

Pico de la Mirandola fue el prototipo de humanista renacentista, a pesar de vivir apenas 31 años. A los 14 años había publicado Las Decretales, mientras estudiaba en la Universidad de Bolonia. Con el propósito de entender las Sagradas Escrituras, la Cábala, el Corán, los oráculos caldeos y los diálogos platónicos en sus textos originales, desde muy joven aprendió hebreo, caldeo, árabe y griego. La osadía de sus ideas le llevó al destierro en Francia. Digamos, que a Pico de la Mirandola le costaba tener la boca cerrada. Ya de niño recibió la visita de un cardenal que le dijo: “Creo que los niños muy precoces se vuelven idiotas cuando llegan a adultos”. Y la respuesta del pequeño filósofo fue “Se ve, Eminencia, que vos habéis sido realmente un niño prodigio”.

Oía el otro día a nuestros políticos en campaña electoral, hablando del dato de paro que había salido, y no dejaba de asombrarme la capacidad de éstos para interpretar la realidad de la forma más apropiada para sus intereses. La cifra es muy similar a la que teníamos a finales de 2011, pero en aquel entonces los papeles estaban cambiados. Ahora oigo a los gobernantes actuales hablar de las bondades de su gestión felicitándose por esas cifras, y a la oposición hablando de debacle. Si nos vamos a las declaraciones de 2011, la oposición entonces hablaba del “dramatismo” de las cifras y el partido en el gobierno, que las cifras eran estacionales y que los buenos datos recogidos en el Polígono de Atrancaburras de Cedillo de Arriba empezaban a vislumbrar un cambio de tendencia y por tanto de recuperación. Y es que nadie puede achacarnos el despliegue de imaginación que derrochamos cuando hacemos una lectura de una cifra económica, donde desplegamos todos nuestros prejuicios y posicionamientos a priori. A fin de cuentas, la palabra “gift” en inglés significa regalo, y la misma palabra en alemán, veneno. Y también, después de haber transcurrido ocho años de esta crisis, debo reconocer mi falta de conocimiento en tener una visión clara del mundo económico en el que seguimos. Parecía que teníamos claro cuáles habían sido las causas de la crisis, pero me encuentro con que estamos repitiendo nuevamente los mismos pasos que nos llevaron al caos, pero disfrazados de única solución. Incluso el debate entre austeridad o más gasto público sigue sin cerrarse. Hoy los políticos en el poder y los dirigentes de los bancos centrales se han apresurado a aplaudir sus propios actos y bendecir sus decisiones, cuando realmente todavía el público no se ha sentado en sus localidades, y los músicos siguen afinando sus instrumentos. Pero volviendo a las cifras, voy a darles unas que a mí me ponen los pelos de punta.

El PIB alemán de 2011 era de 2,699 billones de euros y a finales de 2014 era de 2,903 billones. Ha tenido un crecimiento de 204.000 millones de euros. En ese período, su deuda pública ha pasado de 2,101 billones de euros a 2,170 billones. Es decir, un incremento de 68.177 millones de euros. Es un ratio de 3,2 euros de PIB por cada nuevo euro de deuda pública.

El PIB español de 2011 era de 1,075 billones de euros y a finales de 2014 era de 1,058 billones de euros. Hemos tenido un decrecimiento de 17.000 millones de euros. En ese período, nuestra deuda pública ha pasado de 743.000 millones a 1,033 billones. Es decir, hemos subido nuestro endeudamiento en 290.000 millones de euros.  A finales de este año, se espera que más o menos el crecimiento respecto a 2011 sea de unos 12.000 millones de euros y el endeudamiento asumido será de 340.000 millones de euros. Es un ratio de 28. Pero aquí hay que leerlo al revés que en el caso alemán. Hemos necesitado endeudarnos en 28 euros para producir uno. Son números escandalosos, y sólo se encuentran moderadamente camuflados por gracia del BCE, que hace que el esfuerzo anual por pago de intereses no haya crecido. Es cierto que hay países como Bélgica, Italia o Japón con peores cifras, pero en los dos primeros  casos la deuda pública está en manos de sus propios ciudadanos, y en el caso nipón, tienen la máquina de fabricar yenes. Nosotros no tenemos la potestad de fabricar euros, y tenemos una gran dependencia de la financiación exterior. Estamos viendo esta misma semana lo que le está pasando a los nuevos gobernantes griegos enfrentados a esa necesidad de capital exterior, se están desinflando a toda velocidad. Lo único que diferencia a Grecia de otros gobiernos europeos es que Grecia reconoce que no puede pagar su deuda mientras el resto silba. Como dice Barceló, la sinceridad es, claramente, una cualidad sobrevalorada.

El proceso simplista de intentar reflejar la realidad en un número es otra fuente de perversiones. Y no solamente en ese intento de identificar que la cosa va bien argumentando la cifra de PIB sin tener en cuenta el incremento de deuda. A mí uno que realmente me saca de quicio es el de la inflación y el dato del IPC. En teoría intenta reflejar el precio de la compra de un ciudadano normal, pero a mí me parece un dato sumamente alejado de la realidad. Realmente hay casi tantas inflaciones como ciudadanos, y no sé en su caso, pero en el mío desde luego no se encuentra en deflación.  Mi principal partida de gasto es la educación, que se lleva más del 30% de los ingresos netos. Por supuesto es un gasto “elegible”. Pues bien, si mira la partida de educación en el IPC, su peso representa apenas un 1.56% del mismo. A nivel de país desarrollado, las partidas de educación y sanidad son las que mayor crecimiento de precios han tenido en los últimos veinte años. El que bajen los televisores de plasma me afecta bien poco. Otra cifra curiosa que sigo desde hace tiempo es la de los incrementos salariales que se publican. Y aquí también caemos en la trampa. La clave es utilizar la mediana y no la media aritmética de los datos recogidos. En el caso americano, se dice que el incremento de los salarios fue el año pasado del 2%, pero si analizamos internamente los datos, éstos tienen una mayor palidez, porque lo que reflejan realmente es un incremento superior al 6% entre el 10% mejor remunerado, quedando el común de los mortales fuera de estos incrementos. Es una tendencia actual que lamentablemente seguirá. Cada vez una élite mínima mejor pagada, y el resto de los trabajos son commodities, en competencia fiera por un trabajo y fácilmente reemplazables. Las cifras del mercado laboral americano hablan de 10 millones de trabajos creados desde 2009. También hablan de que 13 millones de personas en edad de trabajar han dejado “voluntariamente” el mercado de trabajo. ¿Con cuál nos quedamos? Hay 250 millones de americanos en edad de trabajar. Trabajan 148 millones. De los 102 millones restantes, en las listas de desempleo hay sólo 8.5 millones. El ingreso medio de los hogares (vuelvo a caer en mi contradicción) es todavía un 4.5% inferior a sus altos de 2001. Y los datos macro siguen saliendo por debajo de lo esperado. Ya vamos a un crecimiento de tan sólo el 0.6% en el primer trimestre del año, y empezamos a ver algunas de las consecuencias no deseables de las políticas expansivas de los Bancos Centrales. Los bajos tipos de interés hacen que los trabajadores tengan que ahorrar más para mantener su poder adquisitivo cuando falte su salario y desemboca en un menor consumo y una menor recuperación.

Las contradicciones del mundo que nos acecha. Ser capaces de ver un pelo largo rubio en la chaqueta a 30 metros, pero no ver una columna de garaje a medio metro.

Buena semana.

Julio López Díaz, 29 de abril de 2015

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2 comentarios

  1. Miguel Angel Sanz · · Responder

    Buenas tardes Julio,

    Vengo leyendo tus comentarios durante las últimas semanas (desde que comentamos en persona) y en verdad que tus previsiones, al respecto de los mercados y de la evolución económica, no son nada halagüeñas. Entiendo que cuando se dispone de más elementos de juicio, y tu debes recibir infinidad de impactos, las condiciones para mantener el optimismo no son las adecuadas.
    Convendrás conmigo sin embargo, que sorprende cuando menos la evolución de nuestro PIB así como la de las bolsas. El lunes acudí a una presentación de Bankinter en la plaza de la lealtad vendiendo su broker ante clientes, en el que se afirmaba que la evolución del IBEX por ejemplo se juzga positiva por parte de su departamento de análisis de modo que podría acabar el año en torno a los 12.800 puntos. Yo personalmente veo más nubarrones oscuros que cielos claros y sin embargo observo como los mercados se aferran a las compras de renta variable.
    Suben las bolsas, suben de nuevo los precios de la vivienda, se recupera finalmente nuestro sector de la construcción y todo, a pesar de que como decías en el penúltimo, son los mismos elementos que nos condujeron a donde hoy estamos. Ningún político ni analista ni educador (que veo que sigues a todos) se plantea el cambio radical de nuestro sistema educativo ni productivo a medio y largo plazo lo que configura un mundo más complejo en el que solo unos pocos, los elegidos o los privilegiados, según se mire, podrán obtener un rendimiento positivo. Más complejo y más inseguro, sin duda.

    Bueno, que es un placer leerte.

    un saludo

  2. Julio López · · Responder

    Hola Miguel Angel. Gracias por tu comentario. Por partes. A cualquier presentación que vayas de cualquier entidad de la industria el precio objetivo del IBEX es siempre un 10% por encima de donde esté en ese momento. Si miras cualquier informe estratégico, de cualquier entidad en los últimos 20 años de los que publican a final de cada año pensando en el siguiente, es el número que se repite haya marea alta o baja. Venden su producto, y nadie vende un producto remarcando sus taras. Si los mercados bajan no hay profit, no bonus, etc…Economía real. Yo creo que estamos en un movimiento de recuperación. Es una cosa cíclica. Lo que creo es que los ratios de crecimiento en los países desarrollados superiores al 3% son cosa del pasado. España está viendo un movimiento al alza en su PIB por efecto rebote,y por la caída del petroleo. La factura del petróleo estaba en los 40.000 millones. Si te bajan los precios un 50%, ya son dos puntos de PIB ( minorados por la depreciación del euro por supuesto). Efecto temporal. Los mercados financieros son como cualquier producto un cruce de demanda y oferta. Con el dinero que meten todos los meses los bancos centrales desequilibra esta relación, y al manipular los tipos de interés,que es el anclaje para valorar el resto de los activos, la gente se mete más en activos con riesgo. Estamos en unas valoraciones muy por encima de sus medias históricas.

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