Breno

En el año 390, los galos invadieron Italia, llegando a las puertas de Roma. Tras la victoria de los galos en la batalla del rio Alia, su jefe Breno accedió a negociar su retirada de la ciudad mediante un rescate convenido por ambas partes y fijado en mil libras romanas de oro (más o menos 327 kilos). Los romanos se dieron cuenta de que los galos amañaban la balanza y protestaron enérgicamente ante Breno, quien se limitó a arrojar su espada para añadirla al peso de la balanza mientras decía “Vae Victis” que se puede traducir como “¡Ay de los vencidos!”, frase que sobrevive hasta nuestros días para definir los acuerdos entre vencedores y vencidos. Luego, los romanos crearon la leyenda, para responder a la humillación, de la llegada del dictador Camilo contestando “Non auro, sed ferro, recuperanda est patria” (“No es con el oro, sino con el acero, con lo que será recuperada la patria”) derrotando a los galos, pero eso ya es harina de otro costal y no vamos a dar ideas a nadie, que el ambiente ya está lo suficientemente caldeado.

La última semana será recordada en los manuales de historia, pero todavía no sé por qué. Después de una semana de leer a unos y a otros, sigo teniendo todo borroso y con la sensación de seguir bajo los efectos espirituosos de una borrachera no del todo superada. Tengo que admitir que los acontecimientos me han sobrepasado y que sigo sin entender nada. Todo me parece una obra de teatro absurda escrita por Miguel Mihura. Que se convoque un referéndum, que lo ganes de forma abrumadora, y que firmes algo mucho peor que lo que tenías dos semanas antes, es lo más surrealista que nos hemos encontrado delante de nuestras narices en mucho tiempo. Y eso que el miércoles de la semana pasada, ya Ambrose Evans-Pritchard adelantaba en su columna de The Telegraph, su visión de los hechos, que en aquel momento me parecía totalmente sorprendente, de que Chiripas había convocado el referéndum para perderlo y tener una excusa para firmar lo que querían desde Europa. Al final se ha quedado corto. En vez de regalar dvds de Juego de Tronos, su amigo Pablo Iglesias debería ir regalando el Manual de Mus de Antonio Mingote. El órdago le ha salido bastante caro.

La reacción de los mercados ha sido igualmente explosiva, volviendo en cinco sesiones a la parte alta del canal bajista en el que estamos inmersos desde el mes de abril. Si llegan a un acuerdo con Grecia, meten en la cárcel a los que venden acciones en China acusándoles de manipulación (ya sabemos que las manipulaciones al alza no existen y son un reflejo totalmente objetivo del buen hacer de nuestros gobernantes), no parece que vaya a nevar este mes ni el próximo en Estados Unidos, y el Madrid se ha quitado de en medio de forma tan elegante a Casillas, no parece que haya nada que ponga freno a una nueva pata alcista.

Y ya que no tengo las cosas claras para poder expresar un juicio coherente y limpio de la situación, lo único que puedo hacer son preguntas, a las cuales espero encontrar respuesta a lo largo de los próximos meses.

1.- ¿Sale el proyecto europeo realmente reforzado después de las negociaciones de los últimos meses?

  1. ¿Cómo ha quedado la escala de valores que teóricamente debe regir la Unión Europea?
  2. ¿Ha tenido Grecia alguna vez un plan alternativo más allá de esperar a que cediera Alemania?
  3. ¿Este tercer paquete de ayudas, es realmente distinto de los anteriores o estamos abocados a un cuarto paquete a la vuelta de la esquina? Hace dos semanas se hablaba que la deuda pública helena llegaría al 170% del PIB. Ahora ya se habla de alcanzar el 200% y que si todo va bien a nivel de crecimiento en Europa se reduciría a ese 170% en el año 2022.
  4. ¿Realmente ha sido una claudicación griega o simplemente es una estrategia pragmática de coge el dinero y corre?
  5. ¿Si el problema es que la deuda era insostenible e impagable, con 85.000 millones más de deuda ahora si es sostenible y pagable?
  6. ¿Grecia sigue siendo país europeo de pleno derecho o adquiere realmente la figura de Protectorado europeo?
  7. ¿Realmente lo firmado es un camino claro al crecimiento de la economía griega?
  8. ¿Todo lo vivido llevará a un extremismo mayor a los votantes o la frustración generada por las actuaciones de estos gobernantes dirigirá el voto otra vez a los partidos tradicionales?
  9. ¿Soy el único que piensa que la subida de los tipos de IVA llevará a menor recaudación fiscal?
  10. ¿Qué va a pasar con el rescate a los bancos griegos? Tengo curiosidad por ver dónde van a cortar en su recapitalización. ¿Llegarán a tirar de parte de los depósitos? Si es así, ¿qué pasará con el resto de los sistemas bancarios periféricos en un momento donde no hay una rentabilidad por tener el dinero depositado en un banco?
  11. ¿Es comparable la situación griega a la alemana en la firma del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial?
  12. ¿Esperan los gobernantes griegos que tras la firma del memorándum haya un momento en el futuro en el que realmente se plantee una quita de la deuda?
  13. ¿Estamos más cerca de una unión fiscal verdadera?
  14. Si las encuestas reflejaban que el 70% de los alemanes no querían hacer una ayuda nueva a Grecia y el referéndum griego que el 60% era también contrario a la firma de los acuerdos ¿Qué apoyo real tiene lo firmado?

En fin, espero encontrar una respuesta a estas cuestiones.

Y luego, hay dos aspectos que defendían los partidarios del No en Grecia y que sí merecen un comentario. Uno es el uso de la palabra democracia como santa santorum, como si hubiera democracias buenas (cuando gana mi partido básicamente) y democracias malas (cuando gana el de enfrente) y cómo ese aparente ejercicio de la voluntad del pueblo está por encima de otros principios fundamentales como puede ser el de la responsabilidad en un estado de derecho. Por otra parte, leo los comentarios de Krugman y Varoufakis y me siguen produciendo un gusto agridulce. Estoy de acuerdo con ellos en que en los momentos de crisis, implementar acciones de austeridad lleva a un descarrilamiento mayor de la economía. Pero siempre eluden decir cómo hemos llegado precisamente a esta situación. Lo que ha puesto de manifiesto precisamente la crisis, es la situación de vulnerabilidad de los países que superan determinados niveles de deuda y sobre todo, cuando esta deuda se debe a otros países en una divisa que no controlas.

Como cajón de sastre final, varias estadísticas curiosas que saldrán a la luz desde la penumbra cuando nos aburramos de hablar de Grecia. Los Gobiernos de los países siguen recortando sus previsiones sobre crecimiento de sus economías. El Banco de Canadá ha recortado su crecimiento esperado para este año del 1.9% al 1.1% y ha vuelto a bajar tipos. Brasil, por su parte, y a pesar de los Juegos Olímpicos del año que viene, estima que van a decrecer en un -2.2% en vez de un -1.7%. China sigue publicando crecimientos por encima del 7%, pero cada vez más criticados por analistas que dudan de su credibilidad. Las cifras de morosidad de la banca italiana superan otra vez los ratios del 10% (193.000 millones de euros). Como contrapartida positiva, el efecto en los precios del petróleo que tendrá el acuerdo con Irán. Un dato también curioso. Las cifras publicadas sobre fondos de inversión revelan posiciones en cash muy altas y muchas coberturas de posiciones bajistas. Son datos bastante alcistas para los mercados y pueden explicar mucho del movimiento explosivo de esta semana.

En definitiva, que Tsipras ha resultado menos fiable que cuando tu padre te decía “Ven aquí que no te voy a pegar”.

Buena semana

 

Julio López Díaz, 16 de julio de 2015

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Un comentario

  1. Sekatsimorez · · Responder

    Este último capítulo del tinglado griego se ha podido capear de mala manera esta vez gracias a que los tipos de interés están por los suelos. En cuanto la realidad se imponga y los tipos de interés comiencen a subir todo el castillo de naipés de la deuda (y de los mercados de acciones por supuesto) se derrumbará. Pero no sólo el castillo griego, también se derrumbarán el castillo de naipes italiano, el portugués, el español e incluso el francés. Y ojo, que cuando los tipos suben no lo suelen hacer con la misma pendiente que cuando bajan…

    Mientras tanto, mejor hacer caso a Keynes con paciencia y buenos alimentos: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”

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