Benavente

Benavente solía hablar bien de Valle Inclán. Un día, un grupo de correveidiles fueron al dramaturgo con la historia de que el autor de Luces de Bohemia, sin embargo, se desahogaba bien contra él. Benavente empalideció un poco, y llevándose un habano a los labios exclamó:   ¡Quizá los dos estemos equivocados!

No tengo muy claro cómo definir mi estado actual. Seguramente sea “confuso” la palabra que más se acerque. Confuso ante la economía, los mercados, la política, la situación internacional… No tengo la sapiencia suficiente para armar un discurso medianamente defendible sobre la realidad que nos rodea. Si intento explicar a mis hijos todo el lío mundial, no sé por dónde empezar. Antes era más fácil, le echabas la culpa a una conspiración judeo-masónica y santas pascuas. O veías las películas americanas y sabías que los malos eran los indios, los alemanes y los rusos en función de la época. Ahora cuando me dicen mis hijos ¿los iraníes son los malos? Pues depende: eran buenos con el Sha, cuando se gastaban todo el dinero del petróleo en comprar cazas americanos (luego cuando ya los compraron, como relata  Kapucinski, se dieron cuenta de que no tenían pilotos, pero daba igual); luego fueron malos malísimos con Jomeini; fueron el eje del mal con Ahmadineyad; pero ahora son el séptimo de caballería que va da a derrotar al ISIS, que esos son peor que Herodes. ¿Y los iraquíes? Eran buenos cuando peleaban contra los iraníes y les armaban los americanos, pero luego fueron los cuatro jinetes del Apocalipsis cuando quisieron hacerse con los pozos de petróleo kuwaitíes, y más todavía tras el 11-S. Eso sí, se cargaban a los kurdos cuando eran buenos y cuando eran malos. Los de Arabia Saudí han sido siempre buenos desde Lawrence de Arabia, siempre que no pises su territorio, seas mujer o seguidor de Ali Ibn Abi Talib, primo y yerno de Mahoma. En ese caso, son más peligrosos que un tertuliano de Sálvame. El resto de los países del Golfo son unos cabrones, pero son “nuestros cabrones” que decía antes la CIA. Y ahora Siria. Todo el mundo alegre cuando empezó la Primavera árabe, porque quitaban de en medio a Bashar al-Asad y armando a los insurgentes y ahora resulta que no, que el bueno es el que está. Algo parecido pasó con Gadafi en Libia. Después de quitarlo de en medio, todo occidente lo añora porque la mayoría de las pateras vienen ahora de allí. En Egipto, tres cuartos de lo mismo. En Afganistán, los americanos financiando a los talibanes contra los rusos y luego ya ven. Un  lío.

Pero el lío no sólo lo tenemos en clave árabe. Francia declara la guerra al terrorismo y bombardea en Siria, cuando se negó a la intervención en Irak (contratos de la petrolera Total mediante). El principal financiador de ISIS parece ser Turquía (comprando petróleo barato), que por otra parte es miembro de la OTAN. En Rusia, salen encuestas que reflejan un apoyo del 90% a favor de la pena de muerte. En Estados Unidos, se alcanza un nuevo record de venta de revólveres (Smith&Wesson, principal fabricante, sube un 80% en bolsa desde comienzos de año). La única noticia buena de la semana es que parece ser que Florentino Pérez va a seguir de presidente muchos años (lo tengo en mis rezos todos los días).

El sábado, la Voz de Galicia otorga una ventaja de 1.6 puntos a Ciudadanos frente al Partido Socialista. El lunes, el ABC le da una ventaja al PSOE sobre Ciudadanos de 6.4 puntos. No parece que en España tengamos las ideas muy claras, y me da que mucha gente va a decidir el voto el último día, dando luz por una vez a la jornada de reflexión.

Hemos tenido la mejor semana de bolsa en Estados Unidos del año. La única noticia relevante frente a otras semanas repletas de datos económicos, ha sido los atentados de París .En Europa salen los mejores datos de actividad empresarial de cuatro años, pero seguramente se bajen tipos y se requiera más compras del BCE la semana que viene. En Estados Unidos tenemos el peor dato de manufacturas de tres años, pero seguramente suban tipos el día 16.

El país que más crece en Europa es España, pero eso no impide que su bolsa sea la de peor comportamiento. De hecho, por el nivel actual del IBEX 35, hemos estado en el año 2005, 2008, 2009, 2010, 2011, 2013, 2014 y 2015 (sin tener en cuenta los dividendos, pero tampoco la inflación). BBVA está en mínimos contra su sector desde el verano funesto de 2012, y desde finales del año pasado se deja un 27%. El DAX le ha metido un 8% al IBEX en el último mes, mientras que estamos en mínimos de dos años con la bolsa francesa y con el Eurostoxx. Repsol se deja un 49% contra su sector desde mayo del año pasado y Telefónica está en mínimos desde 2006 contra el resto de telecos  se deja un 44% desde su pico del año 2011). Menos mal que tenemos al de las batas que salva un poco el mercado patrio.

El mercado sigue en su fase de paz y amor tras el nuevo chute de anestesia por parte de Draghi. No hemos roto nuevos máximos, pero nos hemos acercado sorprendentemente a ellos. Y eso que hay mercados que siguen fallando: nuevos mínimos del cobre y del petróleo, aplanamiento de la curva de deuda americana, no acompañamiento de los bonos de high yield y un aliento de mercado anémico (pocas empresas haciendo nuevos altos y con bajos volúmenes de contratación). El mercado ya ha inventado un nuevo vocablo, los FANGs (Facebook, Amazon, Netflix y Google) que sustituye al antiguo motor de mercado los BRICs (Brasil, Rusia, India y China). Muchas de las alzas del mercado, o por lo que no caen los índices este año, se deben a estas cuatro empresas. Por dar unas cifras, la suma de capitalización de las cuatro empresas es de 1.2 billones de dólares, casi un 10% por encima del PIB español y equivalente a la suma de los PIB de Holanda, Bélgica y Dinamarca. Facebook vale 303.000 millones de dólares y vende 15.000 millones de dólares. Su PER es de 107 veces. Para el año 2018 se espera que venda 40.000 millones de dólares (7.5 veces capitalización/ventas si cumple objetivos). Netflix vale 53.000 millones de dólares y vende 6.440 millones. Tiene un bonito PER de 328, que a lo mejor no dice nada, pero si dobla ventas en 2018 todavía tendrá un bonito PER de 51 veces. Amazon vale 318.000 millones de dólares, y vende 100.000 millones (hasta ahora sin margen porque gana 328 millones). Muchos dicen que no gana más porque no quiere, porque no para de invertir. Correcto, salvo que se ha gastado dinero en un teléfono que no compra nadie o en vender lechugas por Internet compitiendo con monstruos con toda la caja del mundo como Wal Mart. Eso sí, cada vez que habla Jeff Bezos sube el pan y se oyen muchos Hosana en las Alturas de sus seguidores, con cierto olor a incienso de fondo. Si vende el doble de lo que vende ahora en tres años, estaría a un PER 2018 de 35 veces. Google vale 529.000 millones de dólares e ingresa 71.000 millones con un PER de 36 veces. Espera ingresar 92.000 millones en 2018 con un PER de 17 veces. Es la única que no parece extraordinariamente sobrevalorada. ¿Es una locura? ¿O estamos realmente ante un cambio a lo digital y a la nube, en la que infravaloramos erróneamente todos estos negocios? ¿Cuánto están dispuestas a pagar las empresas por nuestros datos personalizados, por lo que escribimos en las redes sociales, buscamos en internet o vemos en televisión?

El futuro nos dará o quitará la razón. Como diría el Dalai Lama, “Se tú mismo, excepto si eres gilipollas; entonces es mejor que seas otro”.

Buena semana

 

Julio López Díaz, 24 de noviembre de 2015

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