El Gran Capitán

El Gran Capitán, en su campaña de Italia, supo aprovechar todas las ocasiones para crear en sus soldados una fe ciega en la victoria. En una ocasión, estalló un polvorín, con lo que los soldados quedaron sin poder hacer uso de la artillería. Y el Gran Capitán les arengó así:

-¡La victoria es nuestra! Esto ha sido una señal del cielo; el anuncio de que, para vencer al enemigo, no nos hace ninguna falta la artillería.

Los mercados no parecen haber leído las arengas de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, o realmente tienen poca confianza en batallar sin el respaldo armamentístico de EL QUE TODO LO PUEDE. Si usted está confundido o no sabe como hincarle el diente a este mercado, no se preocupe, forma parte del 99% de participantes del mercado en la misma situación. La confusión es el sentimiento imperante. Así que, lo mejor muchas veces es ver los toros desde la barrera. El mercado de bolsa europeo vuelve a estar en los niveles previos a la reunión del BCE de octubre, y en apenas tres días ha perdido todo lo ganado el mes anterior. Todo ello simplemente porque, tras todas las disposiciones que tomó Draghi la semana pasada, el mercado se “enfadó” porque no aumentó la cifra de compras mensuales. Y eso que, con nocturnidad y alevosía, el viernes con los mercados cerrados y desde Nueva York, debió recibir algún aviso y moduló otra vez el mensaje hacia lo de “haré lo que tenga que hacer”. El problema es que el mercado cada vez exige más y tenemos a la vaca, como las que pasean por las carreteras indias, con las ubres escasas. La clave es saber si estamos llegando al final de la dinámica “cuanto peores datos, mejor para el mercado”. Veremos a vista de pájaro en qué situación general nos encontramos, después de siete años de intervención monetaria brutal.

Lo que hemos visto, es que cada vez que había una intervención de un banco central en los últimos años, el movimiento más visible era una depreciación de su moneda y una subida del precio de los activos. También hemos visto que esto no ha ayudado a la economía de la forma que esperaban los ideólogos intervencionistas (si es que realmente buscaban el crecimiento económico). El yen, por ejemplo, se ha depreciado un 50% respecto al dólar, y sin embargo, vuelve a estar parada la economía japonesa. El intento de crecer apelando al sector exterior, lo que ha traído en realidad es un empobrecimiento de la población, reduciendo su capacidad de compra. Y esto sin repetirme en mi consabido mantra del endeudamiento estatal. ¿Qué ha cambiado para que no funcione el intentar crecer a costa de los demás? Pues todavía no hay un diagnóstico claro, pero yo creo que tiene que ver una vez más con la globalización. La especialización salvaje que hemos tenido en los últimos años ha llevado a la desaparición de muchos negocios a nivel local, con lo que, al haber más productos importados y a un precio más alto, al final repercute en la cadena de valor de los productos exportados y elimina la ventaja competitiva. Y el problema que conlleva fiarlo todo a la depreciación de la moneda, es que nos hace olvidarnos del verdadero meollo, que es lograr el crecimiento de la productividad (y no estoy pensando en bajadas salariales, sino en eliminar los beneficios de cárteles de precios o eliminar la sobre-regulación burocrática de funcionarios que tienen que justificar que están para hacer algo). Luego el objetivo de lograr inflación tampoco parece hasta el momento que se haya logrado. Las expectativas de inflación a cinco años no mejoran, e incluso hemos visto nuevos mínimos. La relación directa tradicional entre más oferta monetaria y mayor inflación, continúa desconcertando a los gerifaltes económicos, por su falta de consecución. De hecho esta semana estamos viendo nuevos mínimos de varios años en el petróleo y en otras materias primas. El petróleo baja un 30% en el año, el cobre un 27%, el níquel un 43%, el café un 25% y el trigo un 18%. De las pocas cosas que han subido ligeramente, son el algodón y el azúcar (mayor presencia de gente en las ferias de los pueblos, supongo). El níquel, por ejemplo, acumula una caída del 72% respecto a sus máximos de 2011, y está por debajo del suelo que estableció en 2009. Esto se ha debido a dos causas principales. Por un lado, a la entrada masiva de hedge funds con posiciones especulativas al final de la década pasada, cuando se consideró a las commodities como un activo para tener en una cartera normal, y por otra parte a que la subida de precios que motivó estas entradas hizo que la capacidad instalada por las empresas mineras se disparara. Es un ejemplo fabuloso de burbuja, y los problemas que causa su explosión. Anglo American esta semana ha publicado que va a hacer un cierre importante de minas y un despido de más del 50% de su fuerza laboral. Arcelor Mittal, la mayor acerera del mundo, ha visto su acción caer más de un 95% desde 2008.

Otro sector que está siendo fuertemente penalizado es el sector bancario. Igual que se benefició terriblemente de las primeras intervenciones de los bancos centrales, vía disminución de primas de riesgo con las carteras hasta arriba de renta fija, la situación actual es todo lo contrario. Pasan a ser los principales perjudicados de las políticas de tipos de interés negativos. Yo, por muchas cuentas que retoco, no sé de dónde van a sacar la pasta. Si ya no van a tener ganancias vía operaciones financieras, les queda el margen financiero y las comisiones. Por la vía de margen es complicado (salvo una excepción, no conozco ningún banco europeo que esté recibiendo un tipo de interés de los depósitos de sus clientes) y el tema de comisiones es muy doloroso para la clientela. A todo esto hay que sumarle un escenario regulatorio claramente penalizador, vía más necesidades de capital o mayor apretón en las provisiones. Vamos a ir claramente a un escenario de nuevas fusiones bancarias. Tener cuotas de mercado superiores al 15% va a ser la única manera de sobrevivir, compensando vía volumen.

Por otra parte, tenemos la olvidada Grecia. Hace tiempo que la tenemos fuera del radar, pero esta semana han salido algunos artículos, y la cosa no puede ser más descorazonadora. La bolsa ha hecho un nuevo mínimo desde el 2012, la cifra de empleados está por debajo del año 2000, y el déficit comercial sigue disparándose. Durante octubre ha crecido un 17.3%, con las exportaciones bajando un 12.5%. Todas las medidas emprendidas siguen sin funcionar, y su economía cada vez se parece más a su paisaje.

Bajo esa impresión de haber sido un año positivo para las bolsas, la realidad es bien distinta. De hecho si tomamos la mediana de las bolsas mundiales, ésta está ligeramente en negativo. Si, por ejemplo, miramos las empresas cotizadas americanas, nos encontramos con que el 20% de las empresas con una capitalización superior a 500 millones de dólares, tienen beneficios por acción en negativo. Bolsas como Perú o Colombia caen más de un 30% en el año. Sin embargo, la bolsa de Jamaica sube un 95%, poniendo negro sobre blanco que hay estímulos a los traders que funcionan mejor que los monetarios.

En definitiva, a seguir teniendo cuidado con la dialéctica de los Bancos Centrales. Ya saben que gift es regalo en inglés y veneno en alemán.

Buena semana

Julio López Díaz, 10 de diciembre de 2015

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