Esopo

Una vez, Esopo fue llevado al mercado de esclavos y puesto a la venta junto con otros dos: un gramático y un cantor. Entre los compradores había un filósofo, un tal Xanto, del que se decía que trataba muy bien a los esclavos. Esopo y sus dos compañeros deseaban que Xanto les comprara. El filósofo se acercó a ellos y les preguntó: – ¿Qué sabéis hacer? El gramático se anticipó a responder: – ¡Todo! El cantor, por miedo a no ser elegido, dijo: – Yo igual; pero todo lo hago mejor. Esopo se echó a reír entonces y dijo: – Yo no sé hacer nada, ni he necesitado nunca aprender, porque he tenido siempre la suerte de que mis compañeros lo supieran hacer todo y lo hicieran todo. Y el filósofo, sorprendido por el ingenio de la respuesta, lo compró.

El próximo día 5 de junio se va a someter a referéndum, en Suiza, la posibilidad de establecer una renta básica para todos los ciudadanos suizos, independientemente de que trabajen o no, y sin tener en cuenta la situación patrimonial de cada uno de ellos. La cifra que se someterá a votación es equivalente a 25.000 euros anuales. No es un tema nuevo, ya se están haciendo experimentos a nivel municipal en ciudades de Holanda y Finlandia, sin que hasta ahora se hayan hecho públicas las conclusiones. La partida supondría un monto de alrededor de 180.000 millones de euros. A cambio de esta medida, se eliminarían otra serie de transferencias sociales, lo que aminoraría parte de la factura (en España, si eliminamos burocracia, prebendas a conseguidores, etc, a lo mejor nos saldría a devolver), pero la parte mollar vendría acompañada de subidas de impuestos. ¿Es la solución al problema de la ausencia de empleo? ¿Tiene sentido implementarlo en un país con un paro del 4.7%? ¿La gente dejará de buscar trabajo al tener una renta garantizada? ¿Qué supondrá a medio plazo para la competitividad y la productividad del país? ¿Se puede aplicar sólo en países protestantes o también en los católicos?  De todas formas, las encuestas hablan de una oposición de más del 70% de la población a la aprobación de la medida.

Coincidiendo con esta votación, también se han publicado esta semana algunos estudios sobre niveles de pobreza en algunos países. Lo difícil de estos temas es que muchas veces nos quedamos con el titular y lo utilizamos sesgadamente, en provecho de nuestras propias opiniones políticas. Por ejemplo, esos 25.000 euros de Suiza suponen más o menos el salario mínimo del país, y según el estudio, que estás dentro de ese apartado de pobreza, algo que desde Celtiberia miramos con asombro… De hecho Suiza, sorprendentemente, no sale bien parada en esos rankings de pobreza, con más del 12% de la población en esa situación. En España las cifras de pobreza están situadas en alrededor del 20% de la población. La norma suele ser fijar un umbral del 60% de la renta media nacional. Pero siempre que se habla de ello hay que decir claramente que son cifras relativas, no absolutas. De hecho, puedes llegar a la paradoja de que si el 0,3% de las personas más ricas emigraran a otro país con sus rentas, el estudio diría que sólo el 14% de la población española estaría en situación de pobreza, sacando casi a un 6% de ese estado, de la noche a la mañana. Lo que sí pone de manifiesto el estudio es una mayor desigualdad en el reparto de la riqueza. Y en el caso de España, además hay dos partidas no contempladas que aumentarían considerablemente la renta media, que son por una parte el alto nivel de economía sumergida y por otro la “renta en especie” que supone la sanidad y educación gratuitas; si no, que se lo pregunten a los anglosajones.  Cuando se hacen comparaciones tienen que hacerse sobre las mismas cosas.

Y para seguir hablando de pobreza, nada mejor que mirar la situación de Grecia. Es la historia interminable. Pero es un ejemplo fenomenal para darnos cuenta de que la deuda sí que importa y del tamaño colosal de las servidumbres que conlleva. Hoy, el titular de los periódicos es que “se llega a un acuerdo para liberar el próximo pago a Grecia”. Realmente a ese titular debería acompañarse una foto de unos trileros con sus bolitas y cubiletes. Lo que se hace es cambiar la bolita de sitio y nada más. Aquí no se ha solucionado nada, se ha aplicado la política más seguida por nuestros mandatarios de dar un puntapié a la pelotita, dicen que hasta 2018, para no complicar las elecciones en Alemania. El problema es que dada la diversidad de calendarios en Europa, siempre habrá alguna elección a la que le vendrá mal cualquier toma de decisiones. Se desembolsan 10.000 millones, pero 750 millones se irán al FMI y 2.300 al ECB. Aparte tienen vencimientos por 8.200 millones en los próximos dos meses. En definitiva, se da con la mano izquierda y se recibe con la derecha. Se habla de una futura extensión de plazos y de bajada de tipos de interés, pero la palabra “quita” sigue siendo tabú para los acreedores. Mientras tanto, el gobierno de Tzipras ha tenido que acometer una nueva subida de impuestos, ha bajado las pensiones y se ha comprometido a crear un fondo de privatizaciones. Se incrementa el IVA, se suben los impuestos al tabaco, la gasolina, el alcohol, las pernoctaciones hoteleras, la compra de coches y supongo, que al cultivo de la berenjena para la musaka. En definitiva, cuando tu deuda depende de la financiación exterior no existen las opciones gratuitas o indoloras. El efecto analgésico que tienen las compras de deuda de los Bancos Centrales hace que se minusvalore su perversidad. Confundir un servicio de la deuda provisional más bajo por la bajada de tipos de interés, con que el tamaño de la deuda no importe, es un error garrafal. ¿Qué pasará el día que el ECB se retire? ¿Hay algún sustituto? El jugar a esperar al ya veremos y mientras tanto cerrar los ojos y subirse al barco, puede saltar por los aires en segundos. La gente, para tener un poco de rentabilidad se tiene que meter en plazos cada vez más largos y con riesgo de créditos mayores. Se intenta obligar a la gente a invertir en un mundo de valoraciones altísimas, pero lo que estamos viendo es que cada vez la gente se fija más en el palo que en la zanahoria y no invierte en economía real en un mundo con crecimientos reducidos. La gente invertirá cuando espere ganar dinero porque vea una necesidad del mercado no satisfecha, no cuando todo está alterado. Mientras tanto, a seguir cogiendo del futuro para financiar la fiesta de hoy (en Grecia, sin ir más lejos, en veinte años tendrán un 10% menos de población que ahora, con lo que la deuda por habitante seguirá creciendo).

El comercio mundial el año pasado decreció un 15% en términos de dólares (mucho debido a la bajada de precio de las materias primas) y los márgenes empresariales siguen contrayéndose por tercer trimestre consecutivo. Ante este proceso, una situación que veremos y que suele coincidir con el final de los mercados alcistas, es la concentración de empresas vía operaciones de adquisición. Las empresas ven que la única alternativa es tener una mayor parte del pastel a costa de los competidores (ya lo decía Marx hace 160 años) y el intento de construir cuasi monopolios a nivel mundial. Esta semana hemos visto la OPA de BAYER sobre Monsanto para crear el mayor grupo mundial de semillas a unos múltiplos estratosféricos. Contemplaremos más operaciones de este tipo, que a corto plazo tienen el efecto placebo de admitir valoraciones más exigentes, pero que suelen ser el último paso antes de que llegue el hombre del mazo.

Como decía Chesterton, “No se trata de que ellos no puedan ver la solución. Es que no pueden ver el problema”.

Buena semana

Julio López Díaz, 26 de mayo de 2016

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