John Cynical

Tengo un amigo galés que se llama John Cynical con el que periódicamente me tomo unas cañas y que suele hacerme preguntas bastante comprometedoras. El otro día, por ejemplo, me enseño unos tweet: “Desde 1971 ya no hay necesidad de respaldar la moneda con oro u otro valor, ergo un Estado soberano puede crear dinero sin límites. Un estado con soberanía monetaria puede controlar la prima de riesgo de los bonos que emite, sin necesidad de claudicar frente a los mercados. Un Estado que tiene soberanía monetaria (emite la moneda que utiliza) no necesita recaudar impuestos para poder gastar” Eduardo Garzón asesor del Ayuntamiento de Madrid.
“No me extraña lo más mínimo que la gente empiece a pensar así. Los Estados emiten bonos que compran los Bancos Centrales en los mercados secundarios (tienen la poca vergüenza de decir, que al no hacerlo en mercados primarios no es financiación directa a los Estados, que teóricamente estaba prohibida por los tratados europeos). El presupuesto de un Estado es muy sencillo. Ingresos menos gastos, como cualquier familia y si la segunda partida es mayor que la primera, es lo que conocemos por déficit. Y ese déficit debía cubrirse pidiendo prestado. Y por ese dinero (antes, en los tiempos bíblicos) tenía que pagar unos intereses. La fórmula es Gasto= Impuestos+ Deuda. Si no hay un límite al segundo sumando (que además el mercado verbigracia de Draghi & Co paga por usarlo) ¿Por qué no disminuir a cero el primero? Es perfectamente entendible en el nuevo paradigma. De hecho cuanto más emita, menos dinero tengo que devolver a los inversores. ¿Tú qué piensas?” Me quedo dudando unos instantes y recuerdo a Sócrates “Sólo sé que no sé nada” y me quedo sumamente aliviado. La situación actual ha dejado de ser clara para mi entendimiento hace tiempo, pero de las muchas cosas que sigo aprendiendo de los mercados financieros, es que no existen las opciones gratuitas; que siempre tienen un precio.
Pero no lo dejo ahí, a medida que la cebada iba extendiéndose por el cuerpo, él se iba envalentonando: “El otro día oí que una empresa alemana, Bayer, va a intentar comprar una empresa de semillas americana que se llama Monsanto (que tiene como presidente a un tío que se llama Hugh Grant). Y lo va a pagar a tocateja. Pero claro, emitirá unos bonos que, por lo que me dices, al final comprará también el ECB ese de Fráncfort e incluso a tipos negativos., con lo cual el financiador de las operación de la compra de una empresa americana por una alemana, es el Banco emisor europeo. Todas estas fusiones de empresas con el fin de monopolizar los mercados, al final tienen sinergias reduciendo costes, que en la mayoría de los casos suelen ser laborales, es decir, largando a gente a la calle. ¿Se puede colegir que el dinero que crea el ECB se está utilizando para despedir a gente?” Tengo que reconocer que en ese momento me costaba seguirle la conversación, pero imito los silencios de Jesús Quintero y dejo que se siga explayando la criatura.
“Por cierto (continua impasible) me ha llamado una señorita del Banco Popular, para ofrecerme la oportunidad de mi vida. Acudir a la ampliación de capital que estaba haciendo su banco. Me quedé esperando un poco por si me caía alguna vajilla, pero nada de nada. Por curiosidad miré la cotización del Popular en una de esas páginas web que hay ahora, y comprobé que la acción ha perdido un 96% de su valor desde el 2007. Yo como soy autónomo, y sé lo que es tener todo el patrimonio invertido en tu negocio, empecé a sentir bastante simpatía por su presidente. ¡Estará en la ruina, el pobre hombre!-exclamé para mí. Sin embargo, un amigo que debía ser ex-empleado del Pastor el cabrón, me trae una hoja impresa de una cosa que se llama Bloomberg, en la que dice que el presidente tiene 100.000 acciones del banco, equivalente a unos 150.000 euros, y que su sueldo el año pasado fue de 1.47 millones de euros. En Gales, como no hicimos la ESO, somos rápidos en matemáticas, y el número mágico que me salió fue 1.12 (son los meses de salario que se ha jugado el presidente en su banco en toda su vida laboral). No parece una cifra muy alta, como para tirarse a comprar acciones como si no quedara mañana, ¿no? La figura esa del directivo superproductivo que comentabas en tu epístola de la semana pasada, Julio”. ¡Cómo echo de menos el humo de los bares antiguos en esos momentos! Tu mirada despistada se camuflaba perfectamente tras las nubes de tabaco más cercanas. Sólo me queda suspirar, hacer un movimiento de hombros para arriba y enarcar un poco las cejas mientras pido otra Voll-Damm. Al final de la barra, se ve la imagen de Hillary Clinton en televisión, anunciando su victoria en las primarias demócratas. Habla de la desigualdad como principal lacra. Parece poderosa y frágil a la vez embutida en su chaqueta de Armani. (12.500 $ anuncia un comentarista de la CNN). Me dan ganas de llamar a un bróker y que me compre acciones de Armani ya que van a dar una a todos, pero la pereza se apodera de mí, y lo dejo pasar.
Mientras, John seguía leyendo la prensa. “Foxconn sustituirá a 60.000 empleados de una factoría en China por robots. ¿Dónde vamos a ir a parar?” Ya no le contesto. Georgia acaba de meter un gol a España antes del descanso. El mundo se acaba, pienso. Cuando vamos a la economía clásica, y si eliminamos el factor tierra, la función de producción era la conjunción de capital y trabajo. Los Bancos Centrales al “bajar” el precio del factor Capital hacen que su utilización frente al trabajo sea mucho más barata. Las empresas se ven incentivadas a sustituir empleados por máquinas. John parece que me lee el pensamiento. “¿ Por qué quitas el factor tierra?¿ Te acuerdas aquella casa que me compré en El Molar y que he tenido que vender perdiendo un 30%? Pues me ha llegado una carta del Ayuntamiento reclamándome la plusvalía del suelo, y me han aplicado una revalorización del 24% en estos años”. Apunto en el móvil pedirle el currículum al funcionario del ayuntamiento de El Molarpara que se venga a hacer trading conmigo. Nuevo pensamiento: deben existir varios mundos paralelos en el que las condiciones de funcionamiento deben ser rabiosamente distintas.
El dato de desempleo americano horroroso, los bancos de inversión suben las probabilidades de alcanzar una recesión en los próximos trece meses, y el S&P 500 alcanza un nuevo alto del año. Déja vu…
Buena semana,
Julio López

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